3.2.10

Un día, ajena


Sentirse ajena es no saber sonreir a tiempo. Preferir no actuar y, cuando lo haces, disimular. Es esperar que todo acabe para que lleguen más comienzos que desearás que terminen nada más empezar. Es escuchar "Anthony and the Johnsons" o "Lhasa de Sela"; transexuales, muertos y solitarios. Mirar un tímido rayo de sol entre las nubes que ilumina un avión que vuela alto, muy alto, y sentirme dolida, resentida, sin saber por qué. Sentirse ajena es salirte todo mal. Herirte todo. Sobrar en todos lados. Sobrarte todo.

3 comentarios:

Joselu dijo...

Tienes una sensibilidad muy grande lo que es bueno para disfrutar de algunas cosas y de la belleza, pero también suele ir unida a la experiencia del dolor sin que se sepa por qué, como explicas en tu post. No sé si tiene solución. Quizás sea todo una fantasía tuya, me refiero a eso de que crees que estás ajena en todos los lados. Pero es una forma de sentir y en muchos sentidos me identifico con ella. Te envío un abrazo muy cálido.

H. J. dijo...

Me gustó mucho, me recordó otras cosas...

Rodolfo N dijo...

Sentirse ajeno es, a veces, no disfrutar de los ajenos y no tan ajenos cuando se puede y lamentarse cuando ya no es tiempo. creo...

Un cariño grande luego de mis vacaciiones Silvia