5.5.06

Monólogo ajeno

Estoy cansado de que la vida me lleve. Mi padre me pedía que le ayudara en las cosas de casa, y yo me quedaba plantado frente al televisor sin saber qué hacer. Me quejaba de todo, no alcanzaba nada, todo me iba muy alto. Siento que nunca estaré preparado para nada, ni marido, ni adulto responsable, ni nada. Sí, es verdad, lo he hecho, pero ese no era yo. Me ponía el chip de sonrisa de cartón, de fingir, y pasaba un día como se pasan las hojas del calendario, triste por ver cómo van quedando menos, y alegre por arrancarlas. Así que no tuve otro remedio. Me cansé de poner nombre, e incluso, palabras bellas a mi desidia, y me fui. No, no fui valiente. Simplemente, me quedé sin excusas para seguir arrastrando las horas así. Nadie me ha dado nada, he dormido en bancos, no quiero pedir dinero a mi padres, he comido de caridad, nunca lo he pasado peor, ni nunca supe hasta qué punto puede llegar a ser puta la vida. Pero ahora todo me habla de tú. Todo es mío, el viento, la lluvia, el sol, los niños que me miran y se ríen, e incluso los cabrones que me pegan palizas. Todo me concierne. Todo soy yo. No pienso. Cada día es distinto. Y no, no escribo, no tengo tiempo más que para vivir.

6 comentarios:

Rodolfo N dijo...

Ser todo yo?
Que precio alto trae la vida!
Que difícil elección...
Para ser protagonista de una historia así...

Cariños

Joselu dijo...

No tengo tiempo más que para vivir... En algún sentido podemos envidiar al protagonista de este breve relato. Hace unos días leí la historia de una mujer de cuarenta años que se había ido a vivir a Senegal con su pareja. Llevaba allí cuatro años y no pensaba volver aquí nunca. Allí sólo tenía tiempo para vivir, cada día sólo daba tiempo para hacer una cosa y las relaciones humanas eran lo esencial. Tiempo para vivir. Ya sé que tu relato y esta historia no son lo mismo, pero el uno me ha evocado al otro. Un abrazo.

JM dijo...

Interesante monólogo, experiencias reales que de alguna forma u otra nos ha afectado de forma directa o indirecta en algun momento de nuestras vidas.

Muy bueno, excelente, te felicito,

Saludos.

F. dijo...

Comencé a ser feliz cuando comprendí que el mar y el sol eran míos.

F.

Bato dijo...

Por ello siempre me ha parecido romántico ser loco, o borracho de esquina, para sufrir, pero sufrir únicamente por el hecho de lo que pasara en el siguiente instante. Muy bello escrito.

simalme dijo...

Gracias a todos