26.2.07

Las cosas claras

Qué niño, qué desvalido sigue todo. Una coincidencia, varias casualidades, y despertar la historia que nunca hubo. Un castillo sangriento, Salvador. La vida de un condenado a muerte en una dictadura. !Qué putada¡. !Eso sí es una putada germano-española¡. El garrote vil, la expiración más cutre, bestia y cañí. Y mis tripas que gritan ¡Franco asesino, hijo de puta¡ con acento Sbaragliense del Mar del Plata. Porque estamos cansados de callar por miedos, incluso hoy. Cada cosa por su nombre, por favor. El café caliente, el chocolate espeso, y Franco derrocó por medio de la violencia un estado democrático legítimo, y abrió una época de hambre "posguerruna", penas de muerte "ejemplificantes", represión política e ideológica pagada con los huesos en la cárcel, prohibición del derecho de reunión... Por favor, basta ya, todo será relativo, y cada uno sus opiniones políticas, pero, hombre de Dios, o del demonio, lo blanco es blanco y lo negro es negro.

P.D. Qué asco, asco es lo que me provoca, que los descendientes de un dictador sigan con su dinero intacto (y meneando su culo, engordado a base de la riqueza que atesoró su abuelito tierno matando a otros, en un programa "familiar", y haciéndose fotos orgullosos del entrañable monumento que hizo el tierno abuelito a los muertos de un bando gracias a las muertes de los trabajadores del otro bando).

4 comentarios:

Rodolfo N dijo...

Silvia:
Pienso que el pasado con sus atrocidades deja cicatrices imposibles de curar por completo.
La historia y los hèroes inventados de cualquier país,también dan vergüenza.
Cariños

simalme dijo...

Este, por desgracia, fue real.

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

Cuánta pesadumbre carga sobre la espalda de la historia.

Talín dijo...

Qué asco, asco es lo que me provoca, que los descendientes de un dictador sigan con su dinero intacto (y meneando su culo...

Pues eso: lo mismo