3.10.07

Cuando el sueño despierta

¡Ay!, si por un segundo viviésemos lo que soñamos... Aunque sean los sueños los más absurdos y extraños, parece que siempre entendemos, sabemos porqué están ahi.

El 1 de Octubre, a las 8 de la mañana me desperté y ya no pude dormirme. Me levanté con la imagen fresca de un sueño. Un niño de unos cuatro años, con tu cara, en un lago. En realidad eras tú, pero en mini, como reducido. Te llevaba de la mano por la orilla del lago y evitaba que te acercaras al agua. Estaba muy atenta, con miedo, sabía que de alguna manera me vigilaban. Llegué a una casa de madera y estabas tú en una ventana viendo como llegábamos. Rodeado de hiedra y con olor a madera fresca sonreías. Pero yo no quería dejar al niño, y el niño no se quería ir con su papá. El niño se puso a llorar porque vino una imagen sin cara que le arrastraba a la casa. Entre todos lo engañamos y al final conseguimos que entrase. Y mientras tú mirabas todo desde la ventana con cara ausente y triste.

7 comentarios:

Molina dijo...

Faaaa

Rodolfo N dijo...

Que buen sueño para interpretarlo...
Da todo el material.
Besos

peyote dijo...

Todo sueño es un recuerdo, que aun no nace, que se dio en un mundo donde ser era; cuestion de fe.

Saludos querida amiga.

Ático dijo...

Me quedaré fuera, preguntándome si quiero encarnar el papel del niño o el del hombre de rostro triste. Probablemente, no me llegue a aclarar.

simalme dijo...

-Faaa?
-Gracias, Rodolfo, Freud decía que los sueños eran la expresión simbólica de nuestros deseos y temores.
-Menos mal que existen en el mundo cosas como los sueños.
-Probablemente, son los mismos.

Rodolfo N dijo...

Es que sin sueños , que sería vivir...?
Una simple y absurda caminata hacía un fin previsible.
Que dichoso es aquel, que mantiene fiel la compañía invalorable de los sueños.

Joselu dijo...

Perdona que no hable de tu post. Contesto a tu comentario en mi blog. Me es difícil ser profesor. No tengo facilidad de palabra. La he perdido. Dirigir una clase necesita mucho de esa capacidad. No soy el profesor que imaginas. Tengo buena voluntad, pero...