28.10.07

Este es uno de los días que vuelven negro lo azul. Todo se densa, se espesa, y sólo veo mi espejo. Los límites se cierran poco a poco, el aire está viciado, el sol es de un naranja sangriento, como el oxígeno después de un cataclismo nuclear, las nubes son filos de cuchillos polares, el viento es ese que por Tarifa dicen que vuelve loca a la gente. Miro a corta distancia y veo cosas manidas, sin sentido, con un ruido de fondo como de péndulo de reloj de pared. Hoy el frío sale de dentro, y por muchas chaquetas que me ponga me hielo y sudo. La navidad ya está aqui. Una más. Y la promesa de no esperar nada de ellas ya no es una esperanza, es una bendición. La época más hueca del año, como un calcetín dado la vuelta, el principio del eterno retorno, la realidad cruda de que treinta años más, treinta años menos, eres, esperas, buscas lo mismo, y que dentro de ese calcetín no hay nada, ningún nombre titula nada, ningún personaje capaz de protagonizar, ningún narrador con voz propia. Sin historia. Enlazo la historia de la deshistorización de mis días. Que es nada. Como lo que tengo delante. Como los rayos de un sol glaciar. Como la almohada plana de mis noches. Como la ropa interior de mis entrañas.

6 comentarios:

Amor dijo...

eso que sientes alguien que te haga ver con claridad el futuro y que te dé alas de libertad y de cariño puede convertirlo en

amor

:-)

beso

Joselu dijo...

¡Cómo contrasta esa fotografía que es tu avatar en tu blog con el contenido de tus escritos especialmente algunos días! Recuerdo algún post en el otro blog en que reconocías que habituabas a troncharte de risa con tu familia y amigos. Pero que Simalme tan oscura late por dentro, oscura y atractiva porque la tristeza no es algo que venda mucho. Los que somos tristes no cotizamos en el mercado de los sentimientos, pero a veces -no siempre- un pedazo de tristeza como éste vale un potosí. La navidad... Uf. Vaya tema. Nuestro ramadán. En un tiempo la esperaba con aprensión. Con mis hijas he aprendido a verla con sus ojos y para ellas es la mejor época del año junto con el verano. Familia, regalos, fiesta, excepción... Yo añado: consumismo, falsedad, falta de esencialidad, retórica, cíclica, una vez más la navidad nos invade y la tristeza a momentos nos dominará. Pero tú ríete siempre. Recuerdo aquel post y sé que eres risueña, aunque por dentro lata un dolorido sentir. Lo mismo me pasa a mí, pero no río, encima.

Rodolfo N dijo...

Es tan bonita tu forma de escribir que creo,a medida que te leo, que no cabe ninguna reflexión, sino dejarse llevar por tu relato, dsifrutarlo...
Pero si fuera un sentir profundo el que expones, humildemente te diría que hay mucha gente que te quiere, que espera de vos una sonrisa o una palabra escrita, y que en esta Navidad trates de buscar bien en ese calcetín de los regalos. Seguramente encontrarás uno diseñado solo para vos, para alegrarte, y para decirte que llega un año mas para vivir y una vida para ser feliz...
Besos.
(un poco largo, no? Perdón)

simalme dijo...

Amor, bienvenido (siempre he querido decir eso)...

Joselu, tan cercano de espíritu. Reir seguro que ries. Aunque no sea con la boca, pero seguro que lo haces cuando te abrazan tus niñas, cuando alguien te agradece tu labor en el cole (si no lo hacen, lo harán)... Yo, escribiendo esto, soy consciente de que nos quedan sonrisas que vivir. Un poco más desgastadas cada vez, pero sonrisas. Muchas gracias por estar, me emocionaste.

Rodolfo, haces llorar fácilmente, qué ternura de palabras, gracias a Dios o a quien sea por existir aún personas así y, porqué no decirlo, de que sean mis amigos... Infinitos besos y siempre.

Amor dijo...

me haces sonreír con tu "siempre he querido decir..."

:-)

rubén dijo...

**** con la navidad, que cada año dura un poco más. A mí también me pone triste, y al mismo tiempo me cabrea y me aburre. Eso sí, para los niños es uno de los pocos rincones de misterio que les quedan.