20.5.08

El cielo protector

De adolescente se me cruzó ver por casualidad trozos de una película de Bertolucci, "El cielo protector". Los actores creo que eran John Malkovich y Debra Winger. Lo poco que vi trataba de algo erótico-místico. África, infidelidades, aridez (humana y paisajística). Lo primero que leo en el libro es el prólogo del autor renegando de la película, diciendo que no quiere acordarse de Bertolucci ni nada relacionado. Y leyendo el libro entiendo porqué. Es más angustioso, desesperanzado y menos erótico-comercial. Tres norteamericanos burgueses, un matrimonio y su amigo, planean un viaje al corazón del Magreb. La pareja vive en una situación de dependencia más que de amor, y la rutina y el ocio de la clase acomodada hacen que quieran vivir nuevos riesgos y aventuras exóticas. La primera, ir en tren el amigo y la esposa, y con total aburrimiento y desinterés, pasar la noche juntos. Pero cuando llegan a África se dan cuenta de que todo es una europeización, hoteles cómodos, guías y sirvientes que hablan su idioma... Y es precisamente lo que no quieren. Escapando de todo se adentran más y más en el Sahara. El matrimonio acaba escapándose del amigo, el marido coge una enfermedad gravísima y se refugian en un pueblo perdido en medio del desierto, sin nadie que les entienda y rodeados de epidemias para todos los gustos. El juego exótico y viaje de riesgo ha dejado de ser tal, para convertirse en un infierno en el que hasta el sol del amanecer es apocalíptico. El marido muere y la mujer, enajenada más por el ambiente que por el fallecimiento, se adentra sola en las dunas del sol todopoderoso y el hielo nocturno. Aún así no está triste, está plena, viva, por fin. Durmiendo bajo los pocos matorrales que encuentra, con la luz de la luna llena vigilándola (el cielo protector), se siente, por fin, persona. Desatada por esos sentimientos se deja llevar. Llegan dos beduinos nómadas en camello y, siguiendo sus instintos y sin preguntar nada, se va con ellos. Le dan de comer y beber y abusan de ella todos los días. Pero a ella, de alguna manera, le da igual. Le asquea cuando le toca con el viejo, pero disfruta del otro mucho más joven, casi un niño. Su vida de pronto, además de plena, tiene un sentido. Esperar al jovencito. Le da igual que, mientras, el viejo mire, o que otros nómadas la vean desnuda. No se entienden nada, pero poco a poco van comunicándose por signos, aprendiendo algunas palabras y averiguando, entre otras cosas, que se llama Belqasim. Ella es feliz intentando olvidar su vida pasada hasta que llegan a un pueblo, el pueblo donde viven las "otras" tres mujeres de Belqasim. Hay un amago de boda beduina con ella, la encierra en una habitación para tenerla cuando él viene de sus quehaceres, y sólo le queda pasar el día esperando su llegada. Pero poco a poco él va viniendo cada vez menos, pasan hasta semanas sin verse, y ella, al ser la favorita, se gana la enemistad de las otras tres mujeres, así que llega un punto en el que tiene que huir. Precisamente las esposas son las que la ayudan (con tal de quitársela de encima) y otra vez se ve sola sin entenderse con nadie y sin saber siquiera dónde está. Un negro que habla su idioma la intenta echar una mano, la saca del pueblo y la esconde en su casa para que no la encuentre Belqasim. Acaban juntos, ella disfruta de la ternura y el cariño que le da él (sobre todo después del salvajismo e indiferencia de Belqasim). Pero un día se levanta y se da cuenta de que las pocas cosas que seguía llevando encima se las había robado. De nuevo huyendo y por rutinas que en realidad no quería seguir acaba citada, por fin, con su amigo. Pero es lo último que soportaría, ser la misma de antes, así que se mete entre las ruedas de un tren porque ve que, ya, es la única forma de evitarlo.

8 comentarios:

EntreRenglones dijo...

...Entiendo que una lectura guste tanto que se quiera convertir en película. Pero casi siempre, en el mejor de los casos, surge otra obra distinta, que no deja de ser una interpretación particular. Me quedo con el libro, por supuesto...
SALUDANDO: LeeTamargo.-

rubén dijo...

Yo también, por supuesto. Pero la película, con todas sus limitaciones, también me gusta. La habré visto diez veces.

simalme dijo...

Lee, estoy de acuerdo, aunque hay hay excepciones, raras, pero las hay.

Rubén, ¿10 veces???. Tengo una amiga que vio 30 veces Apocalypse Now...

bato99 dijo...

no he leido el libro, así que no puedo comprarar...como sea, nunca me ha gustado comparar...una película es una película y un libro es un libro... en México, raro, le hicieron una traducción al título adecuado para la película (veo que no para el libro): Un refugio para el amor. A mi en lo personal me gustan las cintas de Bertolucci, y justamente lo que me gusta es la interpretación que le da al erotismo. Asís las cosas, la peli, aunque se ve que no tiene nada que ver con el libro, tiene una escenas muy buenas; en especial, me gusta cuanto él arabe (eran algo así como africanos árabes) tiene sexo oral con ella, y ella disfruta una enormidad y encuentra por fin lo que había ido a buscar a ese continente...

Rodolfo N dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Rodolfo N dijo...

Ni la lei ,ni la ví.
Pero me quedo con tu relato.
Cariños

Joselu dijo...

Recuerdo mi lectura de la novela en un verano de hace bastantes años. Me gustó, me has refrescado el argumento que ya tenía oxidado. La película, en cambio, me resulta un recuerdo emocionante porque fue la última película que vi en vida con mi padre en el año 1990. Era una película lenta para sus gustos, pero a mí me gustó. Lástima no haber ido más veces con él al cine como aquel día.

Javier Ricardo dijo...

Para mí, que leí el libro a raíz de ver la película, ambos son válidos. Todos sabemos que cuando se adapta literatura al cine, se pierde algo, pero también se ganan otras cosas. La lectura definitivamente tiene su magia, que no es más que nuestro cerebro "traduciendo" las palabras según nuestras experiencias, imágenes y percepciones. Pero la película, al brindarte una idea concreta en imágenes, te hace partícipe de una experiencia nueva, y, otra vez, esas imágenes en movimiento se traducen en nuestros cerebros dadas nuestra particular y única forma de ver y sentir el mundo. Nada, a disfrutar de ambos mundos, que no se pueden comparar.
Saludos,
Javier Ricardo