3.9.08

Everness


Sólo una cosa no hay. Es el olvido.

Dios, que salva el metal, salva la escoria
Y cifra en Su profética memoria
las lunas que serán y las que han sido.

Ya todo está. Los miles de reflejos
que entre los dos crepúsculos del día
tu rostro fue dejando en los espejos
y los que irá dejando todavía.

Y todo es una parte del diverso
cristal de esa memoria, el universo;
no tienen fin sus arduos corredores
y las puertas se cierran a tu paso;
sólo del otro lado del ocaso
verás los Arquetipos y Esplendores.
J.L.Borges

5 comentarios:

carlosasecas dijo...

Abrazotes borgianos: ojo, sólo le faltó el penúltimo verso: "sólo del otro lado del ocaso".
Suerte.

Joselu dijo...

"Dios, que salva el metal, salva la escoria".
¡Qué imagen de Dios tan alejada de ese ser vengativo y siniestro que ha creado el cristianismo aunque ahora los curas intenten disimular y lo edulcoren para atraer a los tantos que se han alejado!

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Con Borges siempre se acierta, un placer leer este poema que no conocía. Un saludo

carlosasecas dijo...

En repetidas ocasiones Borges señaló que, si pudiera elegir de entre todos sus libros y publicaciones con cuál ser recordado, sería con este poema.
Esta palabra (que antes de la mención de Borges los diccionarios omitían), surgió de los ensayos de Wilkins en su intento de componer un lenguaje conjetural, y significa algo que puede transcurrir o mantenerse más allá de la eternidad. También tiene una terrible contraparte: "neverness": aquello que nunca podría ocurrir y clausuraría toda intención posterior.
Un abrazo memorioso.

Rodolfo N dijo...

Que bueno...
Leyéndolo uno no alcanza a entender como coexistían ese Borges real, tan distante del de la literatura...