27.9.08

Toda la parentela de la muerte

Hoy me andaron con zapatos de espinos
se dejaron caer gotas como lunas
y empapada, llovieron mis entrañas.
Gris oscuro, sombra siempre,
suelos nublados
desvanecen el vapor de las sangres.
Comienza el otoño mortal
la edad del invierno adelanta
y todo se para comprimido
expectante de la muerte.



Con la lluvia todo se repliega hacia dentro. Todos estamos pensativos. Los movimientos se lentifican. Como si las nubes y el viento húmedo nos hicieran plantearnos por qué no está ahí el sol y nos diésemos cuenta de que lo echamos de menos. De todas formas a mi me gusta ver a la gente en la lluvia. Parecen más concentrados, todo cobra importancia. Hasta el andar (no vaya a ser que te resbales). Me acuerdo que en la ciudad odiaba las mañanas, y más si eran con sol. Todos van a sus trabajos, con prisas, agresivos, anunciándote que conseguirán lo que quieren, si es necesario, pasando por encima de ti. Pero el atardecer... hace caer un peso de reflexión, el día ya está en tus manos y piensas qué has hecho de él. Amigos que quedan para tomar una cerveza, unas tapas. "Qué mal se ha portado hoy mi jefe"... Todos somos más nosotros sin la máscara de la rutina. Incluso, algunos, se paran frente al sol moribundo y le preguntan por qué ha deslumbrado hoy tanto, para qué tanta herida, si a estas horas se despide igual. O por qué no ha salido, por qué no ha quitado algo de gris al día, por qué no ha calentado siquiera un poquito. O, simplemente, se sientan para ver cómo se va yendo, cómo van cambiando los colores de las nubes, de azul a violeta, de violeta a rosa y de rosa a naranja. Y después, nada.



"Hoy el viento muda de piel.
Imposible llamar "día"
a lo que ya no ilumina
ni abriga cual llama fiel.

No es noche cuanto termina
y se viste -todavía-
con ropas de madrugada.
Implacable, sin premura

nos aguarda otra jornada
(aun sin color ni textura
definida). En el eterno
esperar de otra mañana

viene el silencio a urgirme
que censure mi pavana;
mas no aprendo a despedirme
de aquella brisa de invierno"




"En la fecha

Solo de ti, lleno de ti,
esta tarde a las 7,
el ciudadano de tu ausencia
se palpaba la cara, la voz, los papelitos,
deveras comprobando
que tus ruidos andaban por sus huesos
y en general te habías ido.

Golpeó puertas, teléfonos.
La gran ciudad estaba equivocada sin tu pelo, señora,
y él sentía tirones detrás del corazón.

A lo mejor era el tabaco,
de todos modos yo soy otro:
un pedazo de ti,
alguien a quien castigan puertas, ruidos, teléfonos,
y, andá a saber por qué,
toda la parentela de la muerte. "


SMAM, CBR y Juan Gelman

1 comentario:

Alan dijo...

Muchas gracias,Simalme,en este post tan otoñal.
Nos leemos...