8.2.09

Después de un sábado...

Qué bueno está el limoncello...





Sobre todo el de Capri...





4.2.09

Casualidad y Cohen

A mi hermano le diagnosticaron esta semana una enfermedad degenerativa de la córnea. La única solución sería un transplante. Todos asustados y yo, siendo atea (para tí, para Dios soy la oposición), rezando para que me pase a mi, y no a él. Está anticoagulado y, sobre todo, muy asustado con una anterior operación a corazón abierto con la que lo pasó fatal durante meses.
Al día siguiente me llama mi hermano diciendo que está mejor. Y a mi me sale un orzuelo en el ojo...

P.D: Este sábado leo en un recital en el pueblo. Llevaré algo mío y:
- "El baile" de Szymborska
- "Ragnarok" de Borges.
- "Encargo" de Cortázar.
- "Hoy me sobra el corazón" de Miguel Hernández.
- "Cómo conseguir que te publiquen" de Bukowski.- Y este trocito de "Bella del señor":

"- Bien, le propongo una apuesta. Si dentro de tres horas no ha caído rendida de amor, nombro a su marido director de sección. Palabra de caballero, ¿acepta? Si prefiere marcharse, es usted muy libre - agregó tras un silencio, e indicó la puerta-. Por aquí la salida de la nariz, espero que pueda pasar sin esfuerzo.
- Zafio -dijo ella, con los músculos maxilares en tensión.
- Bien, ¿se marcha o acepta la apuesta?
- Acepto la apuesta -respondió, mirándolo sin pestañear.
- Segura de sí misma -sonrió él- . No obstante, una condición. Hasta la una de la mañana, guarda usted silencio. ¿De acuerdo?.
- Sí.
- ¿Palabra de honor?
- No tengo por qué darla. Mi sí es que sí.
- Y también su no. Así que a la una de la mañana, usted ojos de borrego, a las dos menos veinte, usted y yo estación y marcha ebria mar sol. ¿En qué piensa? Esto.claro, tenía que llegar. Vamos, diga lo que desea decir. Vamos, rápido, ahora que aún tiene tiempo. Porque a la una de la mañana alzarás hacia mí ojos extasiados. Vamos, diga.
- Judío asqueroso -le espetó ella, lanzando una rápida mirada de niña mala.
- Gracias en nombre de su Cristo, circunciso en su octavo día. Por lo demás, tanto da. Despreciamos sus desprecios. ¿La ha incomodado mi batín?. Por lo común, ellas aceptan mi batín. Más tolerantes que los hombres, por tener menos mundo, sobre todo las jóvenes. Otra cosa buena, también, es que tan pronto se dejan llevar por la pasión se vuelven filosemitas. Ya verá. Hasta luego. Entretanto, empólvese la nariz. Le brilla."

3.2.09

CUENTOS

MANIFIESTO POR EL CUENTO - Por Esteban Gutiérrez
(carta abierta a todas las publicaciones periódicas)

"¿Qué motivó que el cuento como nuevo género literario hubiese tenido dos espectaculares apariciones primero en el siglo XIX y después en el siglo XX?

Curiosamente la respuesta es la misma: la publicación de los mismos en revistas y diarios.
Los cuentos modernos, nacen primero en los periódicos y luego se convierten en libros que los recopilan.

E. A. Poe, Anton Chejov, Jack London escribían sus cuentos para periódicos. Raymond Carver, John Cheever, John Fante, Charles Bukowski, y toda la generación del realismo sucio americano de mediados del siglo XX, adelantaban sus publicaciones con cuentos en periódicos. La nueva generación americana del desarraigo publica en fanzines y diarios locales, algunos incluso nacionales con gran tirada, antes siquiera de presentar su primer libro de cuentos.

¿Qué coño ocurre en España con el cuento?

¿Ningún periódico es capaz de liberar una columna para acoger un cuento moderno?

Se trata de dar oportunidades a gente desconocida, pero fielmente cuentistas, no de ofrecer una columna a escritores consagrados que publican como cuento el recorte de un amago de novela.

El cuento es un género narrativo mayor, quizá el más complejo en su elaboración a pesar de su aparente sencillez, que requiere una excelente técnica de relojero para lograr que en el lector surja el efecto deseado.

El cuento es corto por definición, y muy intenso, y el buen cuento marca un antes y un después en la mente del lector que ha sentido como un terremoto bajo sus pies.

El cuento explota en la cabeza, anida en el alma y enseña a ver la vida desde otra perspectiva.

El cuento aguanta sin respirar tres estaciones de cercanías y varias de metro, el lector viaja, sí, pero no en el vagón.

El cuento es el género literario más acorde con el mundo presuroso y alocado actual. Y lo es por dos motivos:



1. Su minimalismo intrínseco; y

2. En su interior guarda una bomba intelectual.

Demos una oportunidad al cuento.

Cada año más cuentistas se suman al movimiento. Mucho tienen que ver en ello las escuelas de creación literaria y talleres que se han multiplicado por cien en los últimos tiempos.

El cuento como paso de la nada a la novela ya no es un simple ejercicio de preparación. Muchos de los cuentistas modernos son conscientes de que han encontrado en el relato corto su distancia.
El cuento, el buen cuento, es un reto.

Los cuentistas son a su vez devoradores de cuentos, fagocitan y degluten relatos con la esperanza de descubrir una nueva forma de tallar ese "diamante" en bruto que es la idea previa a la composición.

Demos una oportunidad al cuento".

1.2.09

Fábricas del amor

Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuántas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía,
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra,
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
Juan Gelman

27.1.09

El pasado, siempre

Todavía no podía creer lo que ocurrió el día atrás. Echado en la cama, mirando el techo, pensando, sintiendo cada minuto de la noche anterior. A saltos, de lo más importante hasta los últimos detalles. La calle húmeda. Las casas viejas, enormes, que miraban desde arriba. El cielo ciego, borroso y sangrante. Las voces indiferentes de los veladores entre la niebla y los destellos rancios. Los carteles despegados a jirones. El cuadro abstracto de las paredes a pinceladas nerviosas y gruesas. Ella. El ruido de sus tacones frente a cualquier otro ruido. Su indiferencia. Envolviendo su mundo la ciudad en torno a ella. Él detrás, eterno espectador. Buscando sus palabras que no llegaban. Jugando con el tiempo, el futuro vacío de sus taconazos. El pasado diferente que llamaba al presente,al que tragará, no habrá ocurrido nada. El pasado del espectador, del don nadie con cara de pasado perpetuo.

25.1.09

Sentencia de lo penal

Hay cuatro hombres en la sala. Van subiendo al estrado de uno en uno (curiosamente de mayor a menor estatura).

- ¿Su nombre, por favor?
- Ernesto Alcázar Rico
- ¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
- Sí, por supuesto.
- ¿Dónde estaba usted el día de autos a las 22,30 horas?
- Hablando por messenger con el profesor O´Conell.
- ¿Sabe usted dónde estaba en ese momento la víctima, Peggy Sue Dangerfield?
- No, la verdad, es amiga mia, pero no mucho. Más que nada conocida.
- ¿Es cierto que no acudió a una cita con ella el día anterior al de autos?
- Sí, es que no pude. Pero vamos, en realidad no quedé con ella. Ella me dijo que estaría por ahi y le contesté que me acercaría si no tenía mucho trabajo.
- ¿Sabe usted que estuvo esperándole sola, tal y como aseguran sus amigos Peter Parker y Mary Poppins, más de 3 horas?
- No, no lo sabía. Pero eso es problema suyo, ¿no cree?
- Yo no creo nada, sólo busco hechos. Y el hecho es que usted no apareció a una cita que tenían justo el día anterior a su desaparición.
- Es que pensaba mucho, le daba vueltas a todo y se tomaba todo a pecho. Así no puede terminar nadie bien. Una vez le comenté que tenía que moderarse, que no había que darle tanta importancia a las cosas.
- ¿Y qué le contestó?
- Que sí, que lo sabía, pero que si se moderaba tenía la sensación de perderse algo, de sentirse cobarde en cierto modo.
- ¿Y usted qué pensó de eso?
- Pues... que en parte tiene razón. Me hizo pensar. Es no conformarse, buscar continuamente, una vida al 100%. Pero la cabeza está en contra de eso. La vida no es así, es más sencilla.
- ¿Usted piensa que se buscó su fin?
- Sí. Por eso me daba miedo acercarme a ella. Tenía miedo a ver las cosas desde su mismo punto de vista, a contagiarme de su actitud.
- ¿Tan mala fue su actitud ante la vida?
- Peligrosa, sí. Para ella.

-¿Su nombre, por favor?
- Pablo.
- ....
- Pablo Ibañez.
¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?.
- Po zi, jejeje.
- ¿Se puede decir que usted es amigo de la señorita Peggy Sue Dangerfield?
- Como decir, puedes decir lo que quieras, pero sólo me acosté con ella una noche.
- ¿Y después no volvió a verla?
- Sí, para pedirle dinero.
- ¿Se lo dio?
- Sí.
- ¿Y después?
- No la volví a llamar.
- ¿Por qué?
- No sé, ¿para qué?.
- ¿Qué cree que pensaba ella de usted?
- Yo le atraía, eso se notaba.
- ¿Sabe usted que la noche anterior a su desaparición consta que le llamó?
- Sí, pero yo estaba distraido en ese momento con una nena, jejeje.
- ¿Y no la llamó más tarde para ver qué quería?
- Errr, no...¿para qué?.

- ¿Su nombre, por favor?
- Pedro Pérez Márquez.
- ¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
- Sí.
- ¿Es cierto que vivía usted con la víctima, Peggy Sue Dangerfield?
- Cierto.
-¿Y viviendo con ella no sabe usted dónde fue el día de autos?
- No.
- ¿No le dijo que iba a algún sitio, a qué hora vendría...?
- No.
- ¿Y le daba a usted igual?, ¿no le preguntó nada al salir?
- No, ya vendría, como siempre. Y yo tengo mucho trabajo, no paro.
- ¿No tenía usted tiempo ni de preguntarle a dónde iba?
- Ya le he dicho que no.

- ¿Su nombre, por favor?
- Rubén Philip.
- ¿Jura decir la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad?
- Juro.
-¿Sabía usted que la víctima, Peggy Sue Dangerfield, estaba enamorada de usted, tal y como aseguran sus amigos Peter Parker y Julián Sorel?
- Sí, era un tanto obvio y evidente. Peggy no era una persona que pudiese ocultar o callar nada.
- ¿Y qué pensó cuando se enteró?
- Y, bueno, me halagó, cómo no.
- ¿Y le dio falsas esperanzas?
- No, nunca. Era educado con ella, pero nada más. No hay porqué dejar de tratar a las personas por eso, ¿no?.
- Pero sí es cierto que demostró algún interés especial en ella, la llamó varias veces.
- Sí, la llamé, pero no era interés especial. Fue demostración de amistad.
- ¿Cómo puede ser capaz de separar tan claramente ambos conceptos?, ¿no le atraía ella absolutamente nada?.
- Y, bueno, lo separo tan claramente porque mi voluntad lo quiere. Y sí, claro que me atraía algo, pero ¿y qué?.
- En el previo usted asegura sentirse atraido por la generosidad y la alegría, ¿quizá era alegría lo que a ella le faltaba?
- No, con muy poco se alegraba. Uno dice cosas muchas veces porque tiene que decantarse por algo, pero nunca es algo blanco o negro completamente. Yo soy triste. Y le temo a la ansiedad. Quizá como ella.
- ¿Era eso lo que le apartó entonces de ella?
- No, fue mi voluntad. Las casualidades me hubieran llevado a ella, pero mi voluntad decidió que no, decidí no cambiar la vida que llevaba y considerar peligrosos e inútiles a los especímenes como ella.

Sentencia del juzgado nº3 de lo penal de la ciudad de Mirondo, a 28 de Enero de 2009:

- Habiendo analizado los hechos del día de autos y las pruebas nº4, 6 y 8, se llega a la conclusión de que la señorita Peggy Sue Dangerfield Sorel abandonó su casa el día de autos, 3 de Noviembre de 2008, a las 6 de la tarde por voluntad propia, con una botella de whisky en sus manos y vistiendo un camisón rosa infantil. Se encaminó hacia la casa de sus padres, a pocas calles, entró en la habitación de sus progenitores, enlazó una soga en una viga del techo, se tomó un bote entero de barbitúricos (sintristezil 32) y se recostó entre dos almohadas.

Tres días después, el 6 de Noviembre de 2008, se encuentra el cuerpo de la víctima en mal estado, en la cama de la habitación de sus padres y en posición fetal. No se encuentran notas ni nada que aclare la causa del deceso.

Por todo ello se dictamina que la causa real es el suicidio, con lo que ordenamos la inmediata absolución total para los acusados Ernesto Alcázar Rico, Pablo Ibañez Seco, Pedro Pérez Márquez y Rubén Philip Pauls.

24.1.09

Una cita con Andrés

"Si atravieso la próxima espiral
complétame la fuga con un beso
por debajo del lóbulo; con eso
vendería mis bienes por el mal.
Qué sencillo intercambio: la moral
se muere entre tus piernas por exceso,
entrego la conciencia y luego ingreso
en tu nerviosa boca de panal.
Inventar un idioma que se calle.
Malhablarnos. Hacer de tí a mordiscos
mi mejor apetito hasta que estalle
la tacaña razón de los ariscos,
la obsesión de ordenar cada detalle,
el miedo a que el placer nos deje bizcos."


El Banquete
Andrés Neuman



22.1.09

El azar y la muerte

Todos decimos que no nos creemos que las casualidades signifiquen algo (estamos en el siglo XXI), pero siempre nos da qué pensar. Cierto que nunca pasarán las cadenas infinitas de azar que se dan en un libro de Auster, por ejemplo. Es precisamente esto lo que hace que no me acabe de gustar su obra (entre otras cosas). En la vida se dan casualidades, sí, pero tiene que pararse alguna vez la cadena para que nos haga pensar. Si no, hasta el azar se hace hábito. Uno se mosquea si pasa una, dos, tres casualidades, pero cuando empezamos a ponernos nerviosos es cuando acaban (¿habrá significado algo, si nohago caso me perderé algo...?). Aún así, ¿cuántas veces se han repetido ciertas casualidades en relación a una persona, por ejemplo, que cuando la conocemos es un fraude?. Buscamos y esperamos el azar, las señales, que algo sea más que la suma calculada de un mecaniscismo acción-reacción, voluntad, racionalidad... En nuestro fondo más atávico guardamos rinconcitos para las ideas desechadas por la cabeza cultural y fría. Podemos ser especiales, o serlo para alguien, o ser testigos de algo extraordinario...aunque nos digamos que son simples coincidencias o incluso la experiencia nos demuestre que no es más que eso. Pero no deja de entrarnos por ello un no sé qué por el cuerpo cuando atamos cabos que están en mundos distintos y parece, por una vez, que la vida nos mira a los ojos, se ocupa en particular de nosotros y nos habla de tú a tú, como si no nos esperase sólo una insulsa muerte.

19.1.09

Centón


Gabo había tomado el tren para ir a vender libros a los pueblos de la costa, a la hora en que el sol salpica fuego. El vagón estaba vacío hasta que subieron una mujer vestida de negro y su hija pequeña, con el aire de quienes se han salvado de un linchamiento. No cambiaron palabra, pero se miraron como si se conocieran. Las mujeres se fueron a sentar lejos. El tren avanzaba con el ritmo parsimonioso de la siesta de la tarde. Por el vidrio de la ventanilla polvorienta, observó el lento andar de los carros cargados de banano. En un raro momento en que el tren había acelerado la marcha, alcanzó a ver a alguien que no parecía del lugar, navegando en una barca, por una selva inundada, como si estuviera buscando un paso perdido entre árboles idénticos y muy juntos. Después, la vegetación fue relevada por una geografía del yermo, en la que apenas pudo distinguir, por obra del encandilamiento, a dos hombres que caminaban en fila india, el primero, tratando inútilmente de dar un pajuelazo contra unos burros que iban mucho más adelante. Tratando de zafarse del sopor que, a veces, producen ciertas inmensidades, cerró los ojos y sintió el vértigo sufrido por una muchacha, con un paquete de yerba mate en las manos, sentada a horcajadas sobre un tablón que su marido y un amigo habían colocado a una altura considerable de la calle, para que le sirviera de puente entre dos ventanas opuestas. Cuando el tren llegó a destino, creyó concluir un viaje por un libro americano.


El autor:

Adam Gai es Licenciado en Letras de la Universidad de Buenos Aires y Doctor en Letras de la Universidad Hebrea de Jerusalem. Nació en Buenos Aires en 1941, vive en Israel, desde 1972. Algunos de sus relatos han sido publicados en los sitios de las revistas Axxon, Axolotl, Minatura, El Coloquio de los Perros, el Proyecto Sherezade y el blog Esperando a Godot.

17.1.09

Solo

Algo rebota en mi cabeza
algo sin olor ni sonido,
algo que me satura
día y noche
noche y día
algo que no se ve,
algo sin temperatura,
y frío,
algo sin color,
y negro.
Algo que atenaza mis días,
y duerme conmigo.
Pero no abraza ni siente,
no llama ni habla,
solo remoto ausente,
perdido y vacío
como yo,
me adorna y lastima,
me separa e iguala,
esta existencia,
este vivir sin pena
ni alegría,
recordando lejano todo,
todo de mi
separado inerte,
sin esperar ya
más que el sol salga
cada mañana sin verlo,
esperando a que se vaya
en el eco sin color de los días.

14.1.09

El hombre de mazapán

"Hablé con ella. Soy un liante. Corazón de mentira. Me abrí paso hasta sus manos. La tumbé a mi lado. La oía en mi oreja. Estoy asustada, tengo miedo. No me obligues a hacer nada, ¿vale? Pero creo que eres amable. Y yo soy un poco echada para adelante y despreocupada, pero me preocupa mucho lo que va a pasarme, de verdad. Pero al cabo de un tiempo llegas a odiar a todo el mundo y te amargas mucho por dentro, porque no tienes ropa ni dinero ni novios ricos pidiéndote salir a sitios elegantes, y aunque sabes que en realidad todo es falso, de algún modo se te mete dentro y te encuentras resentida por el hecho de que todo lo que tienes es un buen cerebro y eres más lista que ellos, y aun así te gustaría llevar pechos falsos porque los tienes planos, pero sientes que es una mentira tan horrible y a pesar de todo, ellos lo hacen y se salen con la suya, y entonces al final te enfrentas a la dura verdad de que todas se casarán y tú no, y que van a odiar sus matrimonios, pero aun así tendrán meriendas y cócteles mientras sus maridos se acuestan con otros hombres. Era una chica perdida. Y metí el dedo en su triste y prieto agujerito, sintiéndola perdida y llorando y vagando entre la lluvia y los árboles, un mundo demasiado grande y perdido, y su cabeza oscura era tan oscura y sus ojos cerrados"

J.P.Donleavy

12.1.09

"Hay dos tipos de hombres, los buenos y los golfos. Con los buenos te casas y de los golfos te enamoras. El tercer grupo está por descubrir si es un ente abstracto inexistente. Este tercer grupo definiría el amor más grande, ese que convierte en bueno a un golfo, sólo por una mujer..."



10.1.09

Que no nos cierren la boca

Romance
QUE NO ERAN ESCUDOS, NO

[Cuando el ejército de Israel bombardea dos escuelas
en la Franja de Gaza y mata a 100 niños. 07 / 01 / 2009]

Que no nos cierren la boca,
que no pretendan sellarnos
con lacre la comprensión
ni con alquitrán los labios;
que no es el tímpano inerte
al estruendo del disparo,
cuando del tanque el cañón
siembra de muerte el asfalto.

No quieran que nuestros ojos
vean la flor en los campos
mientras los tiñen de rojo
tiernos cuerpos mutilados
de niños, que en sus escuelas
sueñan futuros honrados;
que no era escudos, no,
no pretendan engañarnos.

David contra Goliat
de nuevo en su mismo campo;
pero David es un niño
con un libro entre las manos
y es Goliat el gigante
sobre tanques galopando.

Que no son escudos, no;
eran niños estudiando,
niños que habían escrito
su carta a los Reyes Magos
pero que el rey de la guerra
le trajo un juguete malo:
un avión inclemente
que mató su sueño blanco.

Qué pensaría Jesús,
el hijo de dios humano,
si al pesebre del amor
en su tierra y en su estado,
en un tiempo de ambiciones,
tras dos mil y nueve años,
ni el oro, incienso ni mirra
le llevaban de regalo,
y María recibiera
un genocidio de llanto.

Que no, que no eran escudos,
que era el futuro soñado
en las aulas de su escuela.
Que no pretendan sellarnos
los ojos con alquitrán,
ni viertan lacre en los labios
de quien vive la palabra
con alas de diccionario.

Nicolás del Hierro, POETA del MUNDO:
http://www.poetasdelmundo.com/verInfo_europa.asp?ID=4595

Gracias, Rodolfo

8.1.09

Traso sabe que no puede pedir nada. Él lanza la red a ver quién cae y sólo piensa en enfriar y endurecer todo. El papel que toca es el de duro, macho man, la indiferencia es lo que vende. Pero cuando lo consigue, después de dos años de sequía, no sabe qué es peor. No puede pedir más. !Mucho es¡. Pero no. Está en un mundo que no entiende, las personas reaccionan más por sus circunstancias que por sus deseos. !Y se conforman¡. Y como se acostumbran, cuando pueden conseguir lo que desean, no se esfuerzan. Desidia, nihilismo. Quizá tengan razón. Quien se implica, sale escaldado. Tendremos que aprender a vivir de puntillas para no despertar las iras de nadie...


6.1.09

Han venido los reyes¡¡



4.1.09

Qué duro es examinarse...


31.12.08

FELIZ AÑO

Hago un esfuerzo y me levanto con mis 38 grados centígrados en la espalda, para desearos a todos los que estáis conmigo todo lo mejor para este año. A Rodolfo, Carlos, Joselu, Jorge, Rodrigo, Fran, Nacho, Jesús, Toupeiro, Alan, Fer y todos los que alguna vez me habéis leído. Gracias y muchas felicidades. Yo, para variar, seguiré por aqui.

AÑO NUEVO (Jorge Luis Borges):

Ni el pormenor simbólico
de reemplazar un tres por un dos
ni esa metáfora baldía
que convoca un lapso que muere y otro que surge
ni el cumplimiento de un proceso astronómico
aturden y socavan
la altiplanicie de esta noche
y nos obligan a esperar
las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
es la sospecha general y borrosa
del enigma del Tiempo;
es el asombro ante el milagro
de que a despecho de infinitos azares
de que a despecho de que somos
las gotas del río de Heráclito,
perdure algo en nosotros:
inmóvil.

28.12.08

Regalo de Navidad


Por parte de madre tengo cuatro primos. Los mayores son más o menos de mi edad. Los he visto una vez en mi vida, que yo recuerde. Tendría 4 años y fuimos al campo a ver a mi abuelo. Sólo recuerdo que había bichos de alguna clase sueltos, no sé si ovejas o perros. Y que tenían una casita de perro donde me escondía como si fuese mía. Había también una piscina, más bien alberca. Y mi abuelastra me regaló una muñeca de estas que tocan diana con una trompetita y va vestida de militar. Desde entonces no los he visto. Sólo alguna llamada por navidad y poco más. Últimamente, sin embargo, será que nos vamos haciendo mayores, estamos más en contacto. Primero fue mi hermano a verles. Este verano fue toda la familia (menos yo) porque mi abuelo estaba hospitalizado. Me escribo por internet con mi prima y nos contamos cómo va todo y que hay que cuidar a nuestras madres, que bastante mal lo han pasado ya. Ella ha estado muy enferma, pero lo ha superado y ahora espera un niño. Yo no fui este verano pero en las fotos se les ve muy emocionados. No tenemos casi fotos de ellos. De bebés y muy pequeños, las únicas imágenes que se me venían a la mente cuando hablaba de ellos. Y de repente, en las fotos de este verano, verles mayores, a alguien que no conoces pero que comparte sangre y que incluso se parecen a ti más que el resto de tus primos. Los veía y me decía, sí, ahora sé de quién tengo así los ojos, o el pelo... Y, de pronto, hoy, mi prima me manda esta foto. Estamos en el campo de mi abuelo, ella y yo (la del pelo largo). Sería esa vez que recuerdo lejanamente. Al abrir el mail y reconocerme en una imagen en la que no me he visto jamás, de hace más de 25 años y con unos primos de los que sólo atesoro unas pocas fotos, se me erizó el pelo. De pronto, la prueba viviente de que hubo relación, de que somos la misma sangre, y que son algo más que dos retratitos de comunión.

Gracias, Sagra, y todo lo mejor.

27.12.08

Mañana de carnaval

A los estrellados les cuesta más enseñar el corazón que los genitales.



Azul, la mañana es azul
El sol si le llamo, vendrá
Se detendrá en mi voz
Y hasta la eternidad
En su camino irá
Hacia otro azul

Después, yo no sé si hay después
Si el sol volverá a despertar
¿Por qué la canción
No ha de ser verdad,
Por qué en carnaval?

Cantará el corazón
La razón de vivir
Cantará sin hablar ni sentir

Azul, la mañana es azul
El sol si le llamo, vendrá
Se detendrá en mi voz
Y hasta la eternidad
En su camino irá
Hacia otro azul

Después, yo no sé si hay después
Si el sol volverá a despertar
¿por qué la canción
No ha de ser verdad,
Por qué en carnaval?

Cantará el corazón
La razón de vivir
Cantará sin hablar ni sentir

24.12.08

You Can't Lose What You Ain't Never Had

Had a sweet little girl, I lose my baby, boy ain't that bad
Had a sweet little girl, I lose my baby, boy ain't that bad
You can't spend what you ain't got,
you can't lose some little girl you ain't never had

Had money in the bank, I got busted, people ain't that bad
Had money in the bank, I got busted, people ain't that bad
You can't spend what you ain't got,
you can't lose some little girl you ain't never had

Ain't that the truth boys

Had a sweet little home, it got burned down, people ain't that bad
My own fault, people ain't that bad
Well you know you can't spend what you ain't got,
you can't lose some blues you ain't never had

Have mercy!

Sweet little home, got burned down, people ain't that bad
Yeah you know I had a sweet little home, it got burned down, people ain't that bad
Whoa you know you can't spend what you ain't got,
you can't lose some little girl you ain't never had


Feliz noche¡

21.12.08

My friend

Moon River, wider than a mile,
I'm crossing you in style some day.
Oh, dream maker, you heart breaker,
wherever you're going I'm going your way.
Two drifters off to see the world.
There's such a lot of world to see.
We're after the same rainbow's end--
waiting 'round the bend,
my huckleberry friend,
Moon River and me.



Río de luna, más de una milla de ancho
Te voy a cruzar a la moda algún día,
Viejo creador de sueños,
Destrozador de corazones ...
Adondequiera que vayas,
Yo sigo tu camino.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.

Dos vagabundos, para ver el mundo
Hay tanto mundo para ver
Los dos buscamos el mismo arco iris
Que nos aguarda al final de la curva ...
Mi fiel amigo,
El río de luna y yo.

20.12.08

La respuesta de un hemíptero

Al principio pensé que mis fatigas
se explicaban con el libro o la espada
con la máscara, el manto o el escudo

luego pensé (o tenía la esperanza)
que había respuestas para mis ansias
: me puse a expurgar voces ajenas
(supliqué la triste limosna
de las horas y los siglos)
e intenté convertirlos en rutina
: en ellos quise erigir mi pensamiento
: a cambio merecí el rechazo
y el polvo de la atroz confusión

cuando se reencuentren
la eternidad y el tiempo
: el vacío y su complemento
y cuando el vientre del mundo
nos dé a luz bajo tierra
al fin nos despojaremos
de los tres fuegos del deseo

con la mirada libre de artificios
el cuerpo ligero de ansiedad
y el corazón vacío de violencia
ahora me sobran caminos
pues nadie responde al llamado
de reinventar el suyo.

Gracias, Carlos, de nuevo.


19.12.08

Yo ya mandé mi relato (el nº 13)

Estimados amigos:
A quienes os dedicáis a escribir relatos y además tenéis un blog con presencia continuada en Red quiero pediros que regaléis un cuento, de extensión máxima un folio (doble espacio, tamaño 12 y una sola cara).
Con esos relatos publicaremos un libro llamado “Relatos Solidarios desde internet” o algo parecido – se admiten propuestas – con 50/100 cuentos, cuya recaudación por venta será donada íntegramente al apadrinamiento de niños a través de la Fundación Vicente Ferrer.


www.fundacionvicenteferrer.org/esp/


La publicación de los 100 primeros ejemplares está garantizada. Intentaremos hacer una tirada mayor si las empresas a las que voy a dirigirme colaboran un poco con este proyecto. Por tanto, si quieres ayudar, manda tu relato antes del 1 de marzo de 2009 a mi correo electrónico

javierribas@erabradomin.org

indicando además la dirección de tu blog.

Un fuerte abrazo a todos y adelante. Podemos hacer cosas.



EL VICESECRETARIO GENERAL DE ESCRITORES EN RED
Javier Ribas

18.12.08

Lo realidad y la melancolía

Para Castilla del Pino, la melancolía en el Quijote está ligada a la locura del personaje. "Las personas fantasiosas siempre son las más melancólicas. Volver a la realidad, a una realidad en la que ellos no se reconocen, les llena de sentimiento melancólico. Es curioso, pero hoy en día curar un delirio es relativamente fácil. Pero, ¡cuidado!, al curar un delirio es cuando llegan los suicidios", advierte el psiquiatra.




Gracias a Rodrigo

17.12.08

Todo ángel nace de un demonio que asciende

"¿Quién, si yo gritara, me escucharía entre las órdenes angélicas?Y aun si de repente algún ángel me apretara contra su corazón,me suprimiría su existencia más fuerte.Pues la belleza no es nada sino el principio de lo terrible,lo que somos apenas capaces de soportar,lo que sólo admiramos porque serenamente desdeña destrozarnos.Todo ángel es terrible."

Rilke


«No soy un borracho, pero tampoco soy un santo. Un hechicero no debería ser un “santo”… Debería poder descender tan bajo como un piojo y elevarse tan alto como un águila… Debes ser Dios y Diablo a la vez.
Ser un buen hechicero significa estar en medio de la tormenta y no guarecerse. Quiere decir experimentar la vida en todas sus fases.
Quiere decir hacer el loco de vez en cuando.
Eso también es sagrado.»

Brujo Sioux de la tribu Lakota.

14.12.08

Una noche de funky christmas


La noche era fría. Pero fría, fría. Y (para los que dicen que cuando llueve no hace frío) además, llovía. Buscando aparcamiento pasamos por la sala. Allí estaban nuestros amigos esperándonos y, como no, no nos vieron. Seguimos unas calles y nada, vuelta atrás a ver si en estos minutos alguien salió de su aparcamiento. De nuevo en la sala, de nuevo mis amigos mirando al infinito (por donde, se suponía que veníamos), saludando como una loca y, de nuevo, no nos vieron. Más adelante parecía que había un sitio libre. Nada. Ahí cabe como mucho la casita de un perro. Y otra vez vuelta atrás, la sala, los amigos en babia, saludando como una loca, ahora una loca escéptica, y nada, ellos sin vernos. Decidimos aparcar en un sitio con nombre, que en todas las ciudades sonaría así como "el quinto coño". Nos bajamos del coche embarrado. Yo parecía un muñeco de nieve de la cantidad de ropa que llevaba. Las suelas mínimas de mis botas traspasaban el hielo del asfalto y por un momento creí que estaban mojadas.
Ya en la sala pagamos religiosamente nuestros cinco euros y en la entrada una chica esperaba con un sólo abrigo (sería el suyo) a que alguien dejase sus bártulos pagando. Ya dentro, todo oscuro, mi abrigo zepelín pesaba cuatro quintales y yo sin saber dónde dejarlo. Ahí me véis con algo plastificado en las manos, más grande que yo y, para pasar desapercibido, rojo. Un hombre con pintas de rockabilly enmohecido salió al escenario y cantó algo así como "si supieras los alquileres que debo te echas a llorar" en una canción en la que el estribillo era "hasta las tantas". Ya con el cachondeo, a cada frase que terminaba, cantábamos ¡haaasta las taaantas¡. En palabras de mi amiga el hombre y sus conjuntos era "totá". El pelo engominado a brochazos, tanto que brillaba el pelo como si se le hubiese caído un huevo (nos llevamos bastante tiempo en averiguar que, realmente, no era huevo). Contaba que tenía 30 años, que no tenía nada y que alguien le dejó. Con un roto en el pantalón que se abrió más de lo necesario cuando se dio la vuelta e hizo un movimiento de caderas. La sala estaba llena como la mitad. Sólo la parte más alejada del escenario. Pero cuando entró "la banda" se movió la muchedumbre, entrando de no se sabe dónde, y unos sillones al lado del escenario quedaron libres. Todos querían estar ahora de pie. Pero yo sólo pensaba en mi pesado zepelín rojo, así que, disparada, tomé por banda los sillones y los llené de mi edredón nórdico portátil, por fin. Me di cuenta que íbamos a ver menos que un gato de yeso pero la sala estaba ya a reventar y no cabíamos en otro sitio que en el que estábamos.
Fue subiendo el grupo. El batería, vestido muy sencillo y pelo corto. Le llamamos el informático por su cara de buen chico estudioso. El bajo era una mezcla de Santi Millán con las pintas de los Oasis. El guitarra tocaba agachado, mirando siempre al suelo con los pelos en la cara. El cantante-saxo, pelos largos desgreñados y traje con corbata (esta vez el armónica no la llevaba, sólo un pañuelo rojo alrededor del cuello, cuidando quizá la salud con estos fríos invernales). Al fondo los de viento. Un saxo que hablaba con alguien a lo lejos diciéndole por gestos que modulasen en algo el sonido. Un argentino alto, y otros dos que casi no veíamos. Al bajo, guitarra y batería casi los podíamos tocar con la mano.
Tocaron funky, funky del bueno. Y un rythm and blues. Miraba alrededor y todo el mundo se movía, estabas obligado a llevar el ritmo de una manera u otra. Salía una energía que era mucho más que la suma de las partes de los distintos componentes. El batería sonreía, vocalizaba algo para llevar el ritmo, el guitarra seguía mirando al suelo y el bajo tocaba de lado a la gente (de frente a nosotros). Y todos llevados como por una ola de viento que les hacía ir acompasados y que nos arrastraba a todos. Nosotros riendo, felices (también es cierto que teníamos demasiado cerca la barra) y repitiendo, "qué buenos, qué buenos". Cuando salieron por primera vez, antes de pedir "otra, otra" me di cuenta de que ya se terminaba. Me pareció increíble, daba la sensación de que hubiesen tocado dos o tres, tan rápido se me pasó el tiempo. Volvieron a tocar unas cuantas, la última apoteósica. En ella saltaron todos a nuestro lado, fuera ya del escenario, y dejaron tocando solos a batería y percusión. Impresionante. Los demás, mientras, enlazados por los hombros y riendo. Algunos incluso se abrazaron. Y se terminó. Quise acercarme a ellos a decirles "habéis estao esageraos", pero siempre estaban rodeados de gente y tampoco quise molestar. Fui al servicio con mis amigas, hablando de lo injusta que es la vida, cómo unos chicos que tocan tan bien no tienen la mitad de la fama de Alejandro Sanz, cuando son infinitamente mejores. Cuando salí, mirándome al espejo, una chica se me acerca y me dice que qué vestido más bonito tengo (¡). Le respondí que si ella supiera dónde me lo compré... A lo que ella me contestó que no, que no era tanto el vestido como la manera de llevarlo, que se notaba dónde había clase, y con clase poco más se necesitaba... Si algo he creído en mi vida es que, precisamente llevar un vestido, no sé. Pero en fín. Me alegré más si cabe. Y cuando ya nos íbamos, en la puerta de la sala, charlamos un rato con el batería. Toca en el otro grupo el bajo y nos parecía algo así como un expediente X poder tocar y bien dos instrumentos. Él dijo que su vocación era la batería pero que los dos grupos eran "sus dos novias". A todo esto mi amiga hacía palmas con las orejas, eso sí, callada y muerta de vergüenza. Volvimos a casa con mucho frío (después de sudar en el concierto) y, como no, con el disco de ellos puesto en el coche.

10.12.08

AVANTI

Si te postran diez veces, te levantas
otras diez, otras cien, otras quinientas:
no han de ser tus caídas tan violentas
ni tampoco, por ley, han de ser tantas.
Con el hambre genial con que las plantas
asimilan el humus avarientas,
deglutiendo el rencor de las afrentas
se formaron los santos y las santas.
Obsesión casi asnal, para ser fuerte,
nada más necesita la criatura,
y en cualquier infeliz se me figura
que se mellan los garfios de la suerte...
¡Todos los incurables tienen cura
cinco segundos antes de su muerte!
¡PIU AVANTI!
No te des por vencido, ni aun vencido,
no te sientas esclavo, ni aun esclavo;
trémulo de pavor, piénsate bravo,
y arremete feroz, ya mal herido.
Ten el tesón del clavo enmohecido
que ya viejo y ruin, vuelve a ser clavo;
no la cobarde estupidez del pavo
que amaina su plumaje al primer ruido.
Procede como Dios que nunca llora;
o como Lucifer, que nunca reza;
o como el robledal, cuya grandeza
necesita del agua y no la implora...
Que muerda y vocifere vengadora,
ya rodando en el polvo, tu cabeza!
¡MOLTO PIU AVANTI!
Los que vierten sus lágrimas amantes
sobre las penas que no son sus penas;
los que olvidan el son de sus cadenas
para limar las de los otros antes;
Los que van por el mundo delirantes
repartiendo su amor a manos llenas,
caen, bajo el peso de sus obras buenas,
sucios, enfermos, trágicos,... ¡sobrantes!
¡Ah! ¡Nunca quieras remediar entuertos!
¡nunca sigas impulsos compasivos!
¡ten los garfios del Odio siempre activos
los ojos del juez siempre despiertos!
¡Y al echarte en la caja de los muertos,
menosprecia los llantos de los vivos!
¡MOLTO PIU AVANTI ANCORA!
El mundo miserable es un estrado
donde todo es estólido y fingido,
donde cada anfitrión guarda escondido
su verdadero ser, tras el tocado:
No digas tu verdad ni al mas amado,
no demuestres temor ni al mas temido,
no creas que jamas te hayan querido
por mas besos de amor que te hayan dado.
Mira como la nieve se deslíe
sin que apostrofe al sol su labio yerto,
cómo ansia las nubes el desierto
sin que a ninguno su ansiedad confíe...
¡Trema como el infierno, pero rie!
¡Vive la vida plena, pero muerto!
¡MOLTISSIMO PIU AVANTI ANCORA!
Si en vez de las estúpidas panteras
y los férreos estúpidos leones,
encerrasen dos flacos mocetones
en esa frágil cárcel de las fieras,
No habrían de yacer noches enteras
en el blando pajar de sus colchones,
sin esperanzas ya, sin reacciones
lo mismo que dos plácidos horteras;
Cual Napoleones pensativos, graves,
no como el tigre sanguinario y maula,
escrutarían palmo a palmo su aula,
buscando las rendijas, no las llaves...
¡Seas el que tú seas, ya lo sabes:
a escrutar las rendijas de tu jaula!"
.
ALMAFUERTE (Pedro Bonifacio Palacios)


(Gracias, Rodolfo)

6.12.08

T.S.Eliot

LA CANCIÓN DE AMOR DE J. ALFRED PRUFROCK

Vamos, tú y yo,
a la hora en que la tarde se extiende sobre el cielo
cual un paciente adormecido sobre la mesa por el éter:
vamos a través de ciertas calles semisolitarias,
refugios bulliciosos
de noches de desvelo en hoteluchos para pernoctar
y de mesones con el piso cubierto de aserrín y conchas de ostra,
calles que acechan cual debate tedioso
de intención insidiosa
que desemboca en un interrogante abrumador...
Ay, no preguntes: «¿De qué me hablas?»
Vamos más bien a realizar nuestra visita.

En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.

La neblina amarilla que se rasca la espalda sobre las ventanas,
el humo amarillo que frota el hocico sobre las ventanas,
lamió con su lengua las esquinas del ocaso,
se deslizó por la terraza, pegó un salto repentino,
y viendo que era una tarde lánguida de octubre,
dio una vuelta a la casa y se acostó a dormir.

Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para el humo amarillo que se arrastra por las calles
rascándose sobre las ventanas.
Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preparar un rostro que afronte los rostros que enfrentamos.
Ya habrá tiempo para matar, para crear,
y tiempo para todas las obras y los días de nuestras manos
que elevan las preguntas y las dejan caer sobre tu plato;
tiempo para ti y tiempo para mí,
tiempo bastante aun para mil indecisiones,
y para mil visiones y otras tantas revisiones,
antes de la hora de compartir el pan tostado y el té.

En el salón las señoras están deambulando
y de Miguel Ángel están hablando.

Ya habrá tiempo. Ya lo habrá.
Para preguntarnos: ¿Me atreveré yo acaso? ¿Me atreveré?
Tiempo para dar la vuelta y bajar por la escalera
con una coronilla calva en medio de mi cabellera.
Ellos dirán: «¡Ay, cómo el pelo se le está cayendo!»
Mi sacoleva, el cuello que apoya firmemente mi barbilla,
mi corbata, opulenta aunque modesta y bien asegurada
por un sencillo prendedor.

Ellos dirán: «¡Ay, cuán flacos tiene los brazos y las piernas!
¿Me aventuro yo acaso a perturbar el universo?
En un minuto hay tiempo suficiente
para decisiones y revisiones que un minuto rectifica.

Pues ya los he conocido, conocido a todos:
conocido las tardes, las mañanas, los ocasos;
he medido mi vida con cucharitas de café,
conozco aquellas voces que fallecen en un salto mortal
bajo la música que llega desde el rincón lejano del salón
Entonces, ¿cómo he de presumir?

Pues he conocido ya los ojos, conocido a todos,
los ojos que nos sellan en una mirada formulada
estando yo ya formulado, en un alfiler esparrancado;
bien clavado retorciéndome sobre la pared.
¿Cómo comenzar entonces
a escupir las colillas de mis costumbres y mis días?
Entonces, ¿cómo he de presumir?
Pues he conocido ya los brazos, conocido a todos,
brazos de pulseras adornados, níveos y desnudos
(mas al fulgor de la lámpara cubiertos de leve vello de oro).

¿Será el perfume de un vestido
lo que me hace divagar así?
Brazos sobre una mesa reclinados o envueltos en los
pliegues de un mantón.

Entonces ¿habré de presumir?
¿Y cómo he de comenzar acaso?

Diré tal vez: he paseado por callejuelas al ocaso
y he visto el humo que sube de las pipas
de hombres solitarios en mangas de camisa, sobre las
ventanas reclinados.

Hubiera preferido ser un par de recias tenazas
que corren en el silencio de oceánicas terrazas.
¡Y la tarde, la incipiente noche, duerme sosegadamente!
Acariciada por unos dedos largos,
dormida, exhausta... o haciéndose la enferma
sobre el suelo extendida, junto a ti, junto a mí.
¿Tendré fuerza bastante después del té y los helados y las tortas,
para forzar la culminación de nuestro instante?
Aunque he gemido y he ayunado, he gemido y he rezado,
aunque he visto mi cabeza (algo ya calva) portada en una
fuente,
yo no soy un profeta -y ello en realidad no importa
demasiado-
he visto mi grandeza titubear en un instante,
he presenciado al Lacayo Eterno, con mi abrigo en sus
manos, reírse con desprecio,
y al fin de cuentas, sentí miedo.

Hubiera valido la pena, al fin de cuentas,
después de las tazas, la mermelada, el té,
entre las porcelanas, en medio de nuestra charla baladí,
hubiera valido la pena
morder con sonrisas la materia,
enrollar en una bola al universo
para arrojarla hacia algún interrogante abrumador.
Poder decir: «Soy Lázaro que regresa de la muerte
para os revelarlo todo, y así lo voy a hacer»...
Y si al poner en una almohada la cabeza, una dijera:
«No. No fue esto lo que quise decir.
No lo fue. De ninguna manera».

Hubiera valido la pena, al fin de cuentas,
sí hubiera valido la pena,
después de los ocasos, las zaguanes, las callejuelas
salpicadas,
después de las novelas, de las tazas de té y de las faldas
por los pisos arrastradas.
¿Después de todo esto y algo más?
Me es imposible decir justamente lo que siento.
Mas cual linterna mágica que proyecta diseños de nervios
sobre la pantalla,
hubiera valido la pena, si al colocar un almohadón o
arrancar una bufanda,
volviendo la mirada a la ventana, una hubiese confesado:
«No. No fue esto lo que quise decir.
No lo fue. De ninguna manera».

No. No soy el príncipe Hamlet. Ni he debido serlo;
más bien uno de sus cortesanos acudientes, alguien capaz
de integrar un cortejo, dar comienzo a un par de escenas,
asesorar al príncipe; en síntesis, fácil instrumento,
deferente, presto siempre a servir,
político, cauto y asaz meticuloso.
A veces, en realidad, casi ridículo.
A veces tonto de capirote.

Me vence la vejez. Me vence la vejez.
Luciré el pantalón con la manga al revés.

¿Me peinaré hacia atrás? ¿Me arriesgo a comer melocotones?
Me pondré pantalones de franela blanca
y me iré a pasear a lo largo de la playa.

He oído allí cómo entre ellas se cantan las sirenas.
Mas no creo que me vayan a cantar a mí.
Las he visto nadando mar adentro sobre las crestas de la marejada,
peinando las cabelleras níveas que va formando el oleaje
cuando de blanco y negro el viento encrespa el océano.

Nos hemos demorado demasiado en las cámaras del mar,
junto a ondinas adornadas con algaseojas y castañas,
hasta que voces humanas nos despiertan, y perecemos ahogados.


Palamari

1.12.08

El club

Vamos a crear un club. El objetivo será bombardear lo que haga posible la tristeza, la rutina. Si estás en el trabajo y un niño te insulta, insúltale tú cómo sólo un adulto sabe, dile a sus padres que no tiene remedio, que es un delincuente, y que se las apañen. Sal de las clases y demúestrales a los padres que no habéis hecho nada (sólo verles las caras te alegrarás). Si tus amigos son aburridos y no les gusta lo que a ti, no te cagues en ellos, que la culpa la tendrás tú. Si hace mucho frío ve a todos lados corriendo y si del sudor llegas apestando al trabajo les dices que a ver si se enteran de que el ejercicio es bueno para la salud. Ducharse, en pleno invierno, no. Si no tienes dinero para viajar, súbete al campanario principal del pueblo y chilla que son todos unos catetos de mierda. Si llueve y no tienes paraguas, búscate una gripe y date de baja del trabajo. Y si no te la dan, recuerda, estar resfriado es como fumarse un porro, no te enteras ni de la mitad de las cosas y todo te resbala. Si no tienes siquiera amigos con los que salir, no los hay mejores que los de los libros. Y si todo esto no puede con la tristeza y con la rutina, es porque tienes conciencia. Ahora decide qué hacer con ella. Matarla contigo en tu suicidio. O callarla.