7.10.05

Querer vivir

Las baldosas del suelo son romboédricas, en línea, ordenadas. Pisa una, y la siguiente no. Algunos de los más importantes no los puede pisar, toca azulejo impar. Todo queda atrás, todo se sobrepasa, se va hacia delante en una especie de ceguera adaptativa, de automatismo de máquina rudimentaria. Adelante, adelante. ¿Qué más da que esa esté más desgastada?. Da igual. Sigue adelante, si te paras el suelo se convertirá en monstruo. Quiere pararse, saber qué es un monstruo, mirarle a los ojos y morirse sabiendo cómo es su mirada, morirse habiéndolo enfrentado. Pero las piernas le empiezan a temblar, se mueve algo neblinoso ahí abajo, y sale corriendo de nuevo hacia delante, de dos en dos baldosas. Se dice que eso es ser cobarde, que cada uno nace para ser lo que quiere ser, por lo menos no morirse sin intentarlo. Se para de nuevo, no quiere mirar a sus pies, la excusa de que hace lo que tiene que hacer, pero sabe que hasta que no mire no será lo que busca. Seguirá siendo mediocre, seguirá siendo lo que nunca ha querido ser, y lo que es peor, consciente de que está haciendo justamente lo que no quiere hacer. Mira de soslayo el azulejo en el que el destino le ha hecho pararse. ¿Es más bonito, tiene algo de especial, de raro respecto a las demás?. Pues parece que no. Pero otra vez la tierra se mueve, se marea y emborrona. Esta vez, le ha sorprendido, no sabe porqué, es nuevo. No cae en la cuenta de qué es todo ese terremoto psicodélico. Todo se envuelve de brumas rojizas y blancas, de imágenes perdidas, recordadas y olvidadas. Todo lo ha visto ya, pero no se ve a él mismo. Después de toda una vida centrado en su persona, ahora no se ve. Ve a su madre, bella y suave como siempre, a su padre, grande, misterioso y seguro. Lo ve a él, a su mirada. A la pintada que hizo en el patio de su colegio, el moratón de la pierna que no se fue nunca y el dardo invisible que le borró de aquí...

11 comentarios:

tipodeincógnito dijo...

Justo cuando crees que no es posible vivir de otra manera -y entonces te acomodas y te apoltronas y te dejas llevar- algo sacude tu mundo y las baldosas impares dejan de ser importantes mientras sean amarillas. Mejor, imposible.

tipodeincógnito dijo...
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Slv Vr dijo...

nunca me habian tratado de ladron de ideas. pero tal vez me he convertido en ello. hace tanto tiempo que no puedo tener las mias propias, que me tengo que alimentar de las de los demas. en eso soy como berlin, como mi ciudad, como mi jungla, aunque ella se alimenta de los sentimientos de sus habitantes para convertirlos en osos. me cuesta admitirlo pero soy cada dia un poco mas oso.
saludos y por cierto la frase viene de un libro de lucia etxebarria.

Molina dijo...

Sí, por acá decimos "cómo te llamás?"
Pero la pregunta a la segunda persona del plural sería "cómo dicen?" y no "cómo decís?"
Saludos, y perdón a los demás por la intromisión.

simalme dijo...

Gracias, Pbl, pero ten cuidado con el amarillo que da mala suerte...

simalme dijo...

Slv, escuché una vez que un mal escritor copia mal y un buen escritor plagia bien...Todo está escrito ya, es normal recurrir a citas y lugares comunes. Gracias por estar aqui.

simalme dijo...

Nacho, no te entrometes, se te echa en falta, ya lo sabes. Y gracias.

Nameless dijo...

Azulejo impar y falta. Doble o nada a la carta mas alta, que quien pisa se atreve, quien no, pues nada, y el que nada no se ahoga. Si te caes siete veces levantate ocho, dijo alguien alguna vez.

Que espejo tan canalla.
Que ecuación sin incógnita.
Que baldosa tan pisada.


Que suerte tan cobarde la nuestra que siempre caemos.

simalme dijo...

Para qué tanta palabra como utilizo si tú lo explicas mejor y con menos letras. Soy fan tuyo, Pip-Marco. Aunque mi autoestima se resiente con ello...Muchas gracias y un abrazo inmenso.

Anónimo dijo...

A veces esperas demasiado un milagro...no llega y es cuando no quieres vivir....tod se vuelve negro y tod pierde sentido...el vacío gana.

Anónimo dijo...

Me gustaria decirte que has llenado el vacío y la soledad durante cinco minutos, gracias...me gusta como escribes.