
Poesía sola
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Afirmaba Max Aub: «La poesía está sola, completamente sola. Como todos.
Como tú, como yo». Y seguramente seguía teniendo razón. La poesía nace en
una zona...
Hace 2 días.
"Yo te pido la cruel ceremonia del tajo, lo que nadie te pide: las espinas hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre"
Anticuado, interrogo las estrellas,

Fue poco a poco. Primero viajaba con mis padres por España. Holanda en fin de curso con el instituto. Pero un día, dejé los estudios, cogí la mochila y me fui a México. México D.F. desde el avión es tan grande como España entera. Es preciosa. Llegué de noche y sólo se veían lucecitas. Un campo enorme de lucecitas. Paseé por las chabolas. Niños armados hasta las orejas. Con pistolones en el pantalón. Venían a robarme, lo ví en sus caras, pero no tenían nada que robar. En mi mochila llevo dos pantalones, dos camisetas y dos calzoncillos. Les llamé "!eh¡, vosotros lo que queréis es robarme". Se rieron, intentaron disimular y acabé comiendo en sus casas. También me invitaron a cenar en casa de un congresista. Una chica muy guapa, de sonrisa sincera. La casa lujosísima. Al principio los padres no le dejaban llevar a nadie. Pero se enteraron de que era español y eso era otra cosa. Al final hablé más con el padre que con la hija. Qué rabia me da haber perdido la navaja que me regaló. También estuve en la selva. En Puebla. Detrás de la pirámide de la luna y todas esas. Ni un día me quedé sin comer. Siempre encontraba a alguien que me invitaba. Y eran muy pobres. En España sí he llegado a estar más de tres días sin comer. En el bosque de Galicia, por ejemplo. Lo he llegado a pasar muy mal. Con frío. No se veía ni una casa. A punto de llover. Con una manada de lobos rugiéndome. Eso sí, yo les rugía igual y al final me respetaron. Muchas veces me planteaba qué hacía yo allí. Y pensaba en llamar a mamá. Es muy fácil pasar todo eso cuando sabes que si hay un verdadero problema viene tu mamá a buscarte. Pero resistí. Hice el camino de Santiago y por las partes más agrestes. Bosques, selvas. Lo raro es que no viese a la santa compaña. Después de eso me vine a Caños de Meca. Hay una catarata de agua dulce preciosa y ahí me bañaba todos los días. Llegué a la playa y vi desde un acantilado a unas veinte personas desnudas alrededor de una hoguera. Me quedé tan pasmado que no me dí cuenta de que me estaban viendo. Lejos de enfadarse, sonriendo me llamaron para que bajase con ellos. Era el día de mi cumpleaños. 19. Llevaba un año fuera de casa. Y me montaron una fiesta espléndida. Tambores, cánticos... Un chamán cubano me regaló el collar que llevo puesto. No me gusta llevar nada encima. Sólo me pongo las cosas que me regalan. Y este collar me hace mucha ilusión. Como esta camiseta. Recordaré la noche de hoy y Sevilla y este sitio.


NOCTURNO INVIERNO
Mi inconsolable soledad se asombra,
pues no sé en la ansiedad con que deliro
si no te puedo ver por tanta sombra
o si es de noche porque no te miro...
¡Pues siempre que tú llegas, la tiniebla
disipas, ya tu voz ya tu mirada
el silencio de músicas se puebla
y cae sobre la noche la alborada!
¡Y cuando al fin suspiras y te miro
suspensa en lo infinito de tu duelo,
pasa sobre mi alma tu suspiro
como una estrella errante por el cielo!
J.J. Tablada
