Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas

5.12.10

Lo que perdí

Colgadas en la pared hay unas cuantas fotos viejas. Una niña de pocos meses está en brazos de su abuela. La anciana la mira como si abarcase en sus manos el mundo entero; un mundo líquido y a punto de romperse. Sus manos se crispan para que el bebé no se caiga, pero su rostro está tranquilo, sereno y feliz. La bebé, distraída, observa todo con ojos achinados y boca en forma de “o”, sorprendida. De su patuco cuelga un lazo más largo que ella. La niña es tan grande como el regazo de su abuela. Un punto blanco en un fondo negro.

Los mismos ojos achinados y la misma boca en forma de “o”, pocos años más tarde, miran sorprendidos al fotógrafo. Siempre seria, la niña busca algo, se pregunta todo. Su mirada lateral, afilada, sobrecoge al mundo, y hace que todos pongan demasiadas esperanzas en alguien que no levanta un pie del suelo.

Décadas más tarde, la adulta que se quedó sin ojos achinados y se esfuerza por disimular su boca en forma de “o”, añora a esa chiquilla que sobrecogía al mundo. En unas manos tan diminutas cabía el futuro entero. Ahora, todo es demasiado grande y hace tiempo que se le escurrió por la alcantarilla. Nada fue como todos esperaban, y conoció palabras que nunca hubiera querido conocer. Las estrellas están más lejos de lo que creía, y la gente es más malvada de lo que hubiera podido imaginar. Una casa, una nube y un perro no se pueden dibujar. El sol no es amarillo y las princesas no son el ejemplo a imitar. Ningún príncipe mata dragones por su amada; sólo la convencería de que no existen. Si sueñas te despiden y si piensas demasiado te deprimes.

15.11.10

Ayudadme a reparar los golpes de la vida

El año pasado entré a trabajar en una empresa de "escritores". Iban mucho de culturetas, pero en realidad era una empresa que hacía por encargo lo que la Junta de Andalucía les pedía con tal de arrancarles dinero. Llamaba un pez gordo por teléfono; dejábamos todo y teníamos que hacer lo que nos pidiese en menos de un cuarto de hora: ya fuese actividades infantiles, un cuento para el día de internet... Todo cuando y cómo nos dijese el Vito Corleone de turno. El jefe de la empresa era un "tío" (me cuesta hasta decirle hombre) tímido, débil y ansioso. En tres meses que estuve allí no nos dijo qué quería ni cómo teníamos que hacerlo: simplemente se rascaba la cabeza y hacía como que pensaba. Hasta un día que vino y me dijo que no iba a trabajar más conmigo, porque lo que había hecho no era lo que "Don Vito" quería. Cuando le pregunté qué había hecho mal me responde "no tengo ganas de discutir". Él tuvo la culpa de no decir nada, y lo pagamos los demás, obvio; ha sido así de toda la vida de Dios (y de quien sea).
Total, que en esa empresa trabajé presentando, en una especie de exposición, unos e-books de muestra. Tuve que buscar por internet las características de cada uno y cómo funcionaban porque, como habréis adivinado, el "tío" taimado este, no nos dijo absolutamente nada (seguro que él tampoco lo sabía, pero un jefe "progre" tiene que saberlo, así que, mejor, calladito).
De tanto averiguar y saber sobre e-books llegué a averiguar que el mejor (o de los mejores) era el "papyre". Y hace unos días me enteré de la existencia de un concurso literario en el que al ganador le regalan un e-book papyre. Lo sentí como una revancha o, mejor, una reparación. Como si, después de todo, trabajar en ese infierno de jefe taimado, inútil y enfermo, hubiera sido para algo: mi e-book.
A ver si es verdad, aunque creo que, como todo en la vida, los sueños están lejos de la realidad; el ganador hasta ahora del concurso, en cuanto baja puestos, no sé cómo hace, a los minutos todos los demás bajamos más que él y se vuelve a poner el primero (las notas más altas son 4 y 5). Hoy día ganan los concursos los que saben de informática, no de literatura.
En fín, que si hay alguien con corazón, que haya entendido mi rabia y quiera ayudarme, podéis votar en las direcciones de los relatos que adjunto abajo, que son los dos que he puesto a concurso. No sólo es por un e-book, es por reparar de alguna forma el golpe que me dio la vida. Aunque me equivoque, yo lo siento así. No sabéis cuánto.
Gracias por adelantado.

El jardín de senderos que convergen

Toco el espejo e imagino una línea invisible entre mis dedos y mis ojos. Pego la nariz. Respiro hondo. Y escribo algo que no sé en la humedad que he dibujado.

En unas letras desconocidas, entre niebla y humedad, se refleja mi mujer viniendo hacia mí. Está preocupada al verme tan quieto y pegado al espejo.

Dentro de los ojos de mi mujer hay manchas marrones y verdes, como de bosque; y en el centro un túnel brillante y negro como las esperanzas antes de la muerte.

Aparece mi rostro de bobo haciendo que escucho a mi mujer, preocupada por verme tan quieto y pegado al espejo. Mis ojos blancos, sin vida, sin túnel brillante y negro, no ven nada porque hace tiempo que mataron a los dioses. Ergo existo.


SI TE GUSTA, VÓTALO AQUÍ:

http://www.portaldelescritor.es/texto/el_jardin_de_senderos_que_convergen-01006


REFLEJOS

Los reflejos del agua, como un péndulo, oscilan en el Sena. Empieza a refrescar en este atardecer marrón y gris de Noviembre. Por un momento, siento que alguien me observa: es sólo un escalofrío.

Una niña con abrigo de invierno y gorro de lana intenta asomarse al río. Su madre, enfadada, le da un manotazo y se lo impide. Ella viene llorando a mi asiento de piedra y se sienta conmigo. Tiene la misma edad que ahora tendría Rocamadour. Me habla balbuceante, en un lenguaje que no entiendo, antes de que su madre la devuelva a su vida en común.

Todas las tardes es distinto este cielo desde mi banco del Pont Neuf. Ahora observo lo que antes me aburría observar: parejas cogidas de la mano; ancianos sonrientes; un hombre de mediana edad con barba y gabardina. Como la que tú llevabas. Fumando de la misma manera, con el cigarrillo ladeado. Le sigo por el mero hecho de invocar a los recuerdos: es divertido revivirte. Se adentra en una calle estrecha, de mala fama, y entra en un mísero motel. Antes de abrir la puerta se vuelve y me miras: sé que es hora de irme.


SI TE GUSTA, VÓTALO AQUÍ: http://www.portaldelescritor.es/texto/reflejos-01005

24.1.10

REVIEW DE LA LECTURA

RESEÑA DE LA LECTURA QUE HICE EN EL PLATEA, ACOMPAÑADA DE APPU. GRACIAS,GUILLERMO:



"Esta vez nos reinventamos a nosotros mismos. No son relatos, no son poemas, es el relato de un diario.

No es posible recoger la belleza de las palabras que manaron de aquel escenario. Aun así vamos a tratar de, en lo posible, recrear el ambiente.

Estos son solo algunos de los retazos que Silvia e Iván (Appu) consintieron en desprender de ellos mismos para compartirlo con nosotros… ¿qué hay más íntimo que un diario?

Del alma de Silvia y Appu:


“Visto un abrigo recto y pesado que pica…”

“Hace años que no salgo con Sofía. Van pasando las clases y no me entero de una palabra. Una a una los alumnos se van acercando con notitas de despedida hacia mí. Un grupo de niñas sigue llorando”. Y en medio de todo este lagrimal, un perro que te mira como una persona, se sube al escenario.

“Un tren mata a una chica a la que creo, acabo de distraer al preguntarle la hora…”

“Mucho queda de todo eso en verdad, pero yo no soy la misma…”

“Ahora no huele a salvaje, a hierva pisada, a arena. Ahora no huele a nada…”

Un año especial que marcó un cambio… solicita alguien del público. 28 de junio: “hoy me voy de Buenos Aires. En la carretera vas tan lento que te pitan enfadados. Paras en una gasolinera, y pierdes el tapón del depósito en la carretera. Aun espero encontrarlo en algún arcén”.

“Nada de eso impide que escape por mi garganta tu ausencia…”


“No volviste más que para volver a irte…”.

Son retazos de vida, momentos ya huidos, demonios que se creían vencidos. Pero ahora es de nuevo presente: nuestra biografía desafía el tiempo psicológico.

Silvia se desnuda, a pesar de ella misma se quita la máscara. Nos abre su vida, pero no admite miradas indiscretas.

“Mi hermano con su mujer se muestra muy nervioso. Nos pide que nos lavemos las manos y nos da un discurso. Tiene una noticia importante que darnos. Al fin y al cabo no es más que la ilusión de tener un hijo…”


Ivan deshace el contrapeso, arrogante, liviano. Es un caballero de los de darga antigua, con poesía en vez de pan bajo el brazo. Appu supone el caballero descompuesto, la mano reposada, el canto elegante, pausado.

“Me gustan las mujeres, el color de sus bragas, el cuenco y la lira, Amelie, soñar contigo antes de dormirme, el riesgo, mis ojos azules, el hombre lobo en busca de la mujer pantera…”.

Ella permanece junto a su voz, cree que detrás de sus folios puede esconderse, mientras nos habla de cómo su madre la vestía de rojo… “somos los únicos extraños…”. El fondo de su alma habla por sí misma, aun a pesar de ella:

“Sentirme desnuda en unas sábanas ajenas en el amanecer…”

“…que me hablen mirándome a los ojos…”

“… y no me gusta el miedo”."

21.9.09

1982

Siempre me toca mantequilla en los recreos. No sé qué creencias de mi madre sustentan ese fanatismo: Jamón York con mantequilla, salchichón con mantequilla... Veo a mis compañeros con donuts, bollicaos y phoskitos y me siento menos. Pero eso sí: tengo los mejores hermanos. Él llega del colegio de los mayores con sonrisa de golfillo y se convierte en el jefe de los niños de mi clase. Todos le siguen, corriendo palo en ristre, para pegarle a los malvados, imaginarios o reales, que llenan el barrio. Mi hermana me trae los bocadillos, y se esfuerza en quitarles la mantequilla. Mientras mis compañeros juegan a acción, verdad o beso, yo me quedo esperándoles.

9.5.09

Un junco doblado

Soy un junco doblado. Y tan poquito. Como un mosquito pacífico en medio de una plaga de mosquitos asesinos. Yo no tengo veneno, ni tengo aguijón. Me escondo detrás del muro para que no me piquen. Pero sólo soy un junco doblado. La gente va por las calles con sus espadas desplegadas. Yo sólo tengo mi sonrisa. Es de tontos sonreir cuando todos te amenazan. No está de moda. Soy un junco pasado de moda. Que se protege con su sonrisa. Que sueña con músculos inflados por la maldad. Que imagina una manta que me hiciera invisible. Un amigo que me diese la mano y huyese conmigo, lejos de todo esto. A un lugar donde los campos creciesen verdes y fuertes, sin venenos ni aguijones. Donde sólo hay que luchar por ver el sol y sentir la brisa en la cara. Pero, qué quieres...Sólo soy un junco doblado.

26.4.09

Mix

Si contase todo lo que tengo que ver en el trabajo algún día... Contaría que hay tres niños de cuatro años, predelincuentes. El primer día que entraron corrían detrás de los demás para pegarles. Tiraban las sillas por el suelo, chillaban, intentaban saltar por la ventana y...bueno, ahora sólo quieren que les coja, les bese en la frente y con voz calmadita les diga que se están portando muy bien. Y, lo más raro, no se aburren de estar conmigo. Jose es muy sensible y llora si le dicen que tiene menos años de los que tiene. O si se ríen del corazón en forma de círculo que ha dibujado en la pizarra. Me cuentan los padres que desde el día antes ya les va recordando que tiene que ir a clase conmigo. Ya ves tú, para lo que hace... Perseguirme. De vez en cuando coge un cuento de Teo y lo mira fascinado. O va por las paredes leyendo para sí todo lo que ve. La semana pasada se me acerca y me pregunta que dónde está la W. Resulta que están las letras del abecedario colgadas de un corcho. Pero la w no estaba. Y el pobre llevaba media hora buscando. Tiene tres años, parece increíble. Leyó un texto de ciencias naturales de primaria y llegó a pronunciar perfectamente "oxigenación". Es mi niño, mi pequeño escritor...
En las otras clases, con los más mayores, es distinto. Ellos son los que te cuentan anécdotas de los otros profesores y te preguntan dudas. Supuestamente iban a acabar las actividades esta semana. Pero a última hora decidió apuntarse un chaval nuevo. Más raro que un perro verde. Lo primero que me dijo es que mejor que no viniese nadie más, que a él no le gustaba la gente. Tiene 17 años pero parece mayor que yo. Excepto en cómo se comporta, todo el rato contando chistes malos o sacando temas que no vienen para nada a cuento...
Y de mis enfermitas qué voy a decir. Que no tienen nada de enfermas. Son adolescentes que están perdidas, como todos estuvimos (y aún estamos). Una está hecha polvo porque su novio le ha puesto los cuernos. Pero claro, ella quiere volver con él y no sabe qué hacer. Daría un brazo para saber si lo repetiría. ¿Y qué digo yo ante eso?, si nadie se ha logrado responder esas preguntas por mucha edad que tenga... Mira, tienes que elegir, lo que te hace sufrir es estar entre dos caminos, ni disfrutas de tu libertad porque le recuerdas ni vuelves con él. Píensalo a fondo, qué es lo que quieres, qué riesgos quieres asumir y toma esa decisión como la única que hay y olvídate del resto. ¿Qué le voy a decir, que es normal sentirse solos, que tarde o temprano ese chaval le dará igual, como todos, que el amor no existe, que sólo es una creación y que no se puede sufrir por algo que no existe y que tiene los días contados?¿cómo voy a decir todo eso si yo misma no lo sé?
A la otra muchacha le sudan las manos a chorro limpio. Es muy guapa pero se meten con ella en el instituto. A la gente le da asco. Tiene que ir siempre con un pañuelo en la mano para no empapar nada. Está exenta de hacer dibujo porque moja y arruga todas las láminas. La primera vez que la profesora vio eso casi le llama guarra. Ella, casi llorando, le explicó que era una enfermedad, que no podía evitarlo. Desde entonces le pone siempre buena nota en la asignatura (sin hacer nada).
Y después de algunos buenos días, con sol y calor, ahora mismo hace frío y llueve. Las margaritas parecen no haberse dado cuenta, siguen igual de relucientes buscando al sol. Los pájaros no dejan de hablar y moverse, como si aún hiciese buen tiempo. Parece que aún nadie se ha dado cuenta de que el día está gris. Sólo yo.

18.4.09

El pájaro de los bosques de Galicia

Fue poco a poco. Primero viajaba con mis padres por España. Holanda en fin de curso con el instituto. Pero un día, dejé los estudios, cogí la mochila y me fui a México. México D.F. desde el avión es tan grande como España entera. Es preciosa. Llegué de noche y sólo se veían lucecitas. Un campo enorme de lucecitas. Paseé por las chabolas. Niños armados hasta las orejas. Con pistolones en el pantalón. Venían a robarme, lo ví en sus caras, pero no tenían nada que robar. En mi mochila llevo dos pantalones, dos camisetas y dos calzoncillos. Les llamé "!eh¡, vosotros lo que queréis es robarme". Se rieron, intentaron disimular y acabé comiendo en sus casas. También me invitaron a cenar en casa de un congresista. Una chica muy guapa, de sonrisa sincera. La casa lujosísima. Al principio los padres no le dejaban llevar a nadie. Pero se enteraron de que era español y eso era otra cosa. Al final hablé más con el padre que con la hija. Qué rabia me da haber perdido la navaja que me regaló. También estuve en la selva. En Puebla. Detrás de la pirámide de la luna y todas esas. Ni un día me quedé sin comer. Siempre encontraba a alguien que me invitaba. Y eran muy pobres. En España sí he llegado a estar más de tres días sin comer. En el bosque de Galicia, por ejemplo. Lo he llegado a pasar muy mal. Con frío. No se veía ni una casa. A punto de llover. Con una manada de lobos rugiéndome. Eso sí, yo les rugía igual y al final me respetaron. Muchas veces me planteaba qué hacía yo allí. Y pensaba en llamar a mamá. Es muy fácil pasar todo eso cuando sabes que si hay un verdadero problema viene tu mamá a buscarte. Pero resistí. Hice el camino de Santiago y por las partes más agrestes. Bosques, selvas. Lo raro es que no viese a la santa compaña. Después de eso me vine a Caños de Meca. Hay una catarata de agua dulce preciosa y ahí me bañaba todos los días. Llegué a la playa y vi desde un acantilado a unas veinte personas desnudas alrededor de una hoguera. Me quedé tan pasmado que no me dí cuenta de que me estaban viendo. Lejos de enfadarse, sonriendo me llamaron para que bajase con ellos. Era el día de mi cumpleaños. 19. Llevaba un año fuera de casa. Y me montaron una fiesta espléndida. Tambores, cánticos... Un chamán cubano me regaló el collar que llevo puesto. No me gusta llevar nada encima. Sólo me pongo las cosas que me regalan. Y este collar me hace mucha ilusión. Como esta camiseta. Recordaré la noche de hoy y Sevilla y este sitio.
- Se levantó en mitad del bar y ahí mismo se puso la nueva camiseta, mientras pagaba las cervezas y se hacía amigo del camarero, diciéndole que en la próxima visita a Sevilla vendría a verle. La camiseta era de Charlie Parker. Un chaval que conocía a Charlie Parker pero no sabía quién era Fran Rivera. Una tarde entera pasó hablando con él. Le dio su opinión sobre los toros, para él sólo era matar animales. Fran le contestó que era una tradición, algo que se transmite de generación en generación. Le ofreció un porro pero el torero no quiso. Emocionado estaba conversando con alguien que, por fin, no le conocía.

Le pregunté que cómo pudo resistir todo eso. Salió con 300 euros de su casa y ha ido trabajando donde podía para comer. Incluso ha mandado dinero a sus padres. Recuerda noches, sobre todo noches, horribles. En medio de un bosque, con frío, lloviendo. Acordándose de su cama, su casita. No podía imaginar dónde estaría el siguiente pueblo. Y llevaba cuatro días sin comer. Sólo le rodeaba la noche, árboles, lluvia y viento. Con el nerviosismo no pudo ni dormir. Pero, sin darse apenas cuenta, poco a poco, la noche fue desvaneciéndose. Y se hizo la luz. Llegó el amanecer trayéndole de la mano una playa, un horizonte, el calor del sol... y todo para él.


Gracias, Rafa y Manu (al final el pollo se quedó sin firmar)

24.3.09

Sí, se me aparece tu fantasma. Esta mañana fui a una librería. Pregunté si tenían "Los premios" de Cortázar. Y ahí estaba él. En un periódico con tu cara y tu nombre en la portada, con letras grandes. Entrando al trabajo alguien te llamó gritando, asustado. Él me miró, sarcástico y se fue sin contestar. En el hipermercado me doy cuenta de que sólo hay en los expositores las películas que a tí te gustan. Abro una página de internet para leer y hablan de tí, recitas tú, son poemas tuyos. Por las noches me roza al compás del viento, con olor a sábana blanca en la oscuridad. Y cuando voy por la ciudad, de pronto, me susurra al oído y me asusta. En el fondo, nunca le espero. Sólo me siento cómoda con tu fantasma cuando está en mis sueños. Ahí estamos al mismo nivel. Ya puedo tocarle, contestarle y esperar respuesta. Fuera, fuera tu fantasma me agota. Incluso me persigue, lo sé. Detrás de algunos árboles veo su sonrisa, las cortinas se abren y se cierran sin vento ninguno, llaman por teléfono a las tantas de la noche para luego colgar... Pero lo que más me agota es verte en la calle, andando tan tranquilo y que yo me acerque, te hable, y nunca contestes.

13.3.09

Una piedra

La primera vez cogí una, la miré y, aburrida, me deshice de ella.
Con la siguiente me dio por jugar y experimentar hasta que se me cayó y se hizo dos trozos.
Un día creí atraparla. Se me deshizo en las manos.
Otra vez pensé que encontré la forma de mantenerla. Desapareció.
La última fue perdiendo su luz poco a poco antes de morir.
Pero sigo buscandola. Todos me dicen que las piedras sólo son eso, piedras. Yo me quedo con lo que tienen de piedra y las abrazo todas las noches entre la almohada y mi pelo húmedo.

9.3.09

Cómo aguardar la noche

- Ya que estamos aqui no me lo vas a echar en cara, ¿no?
- No, no te preocupes. Realmente estoy encantado. Sabes que dispongo de poco tiempo. No es a causa de otras cuestiones ajenas a ello.
- Pues hay cosas que no me gustan. El relato de la niña bajo la lluvia. Es insoportablemente ñoño.
- ¿Ñoño?
- Cursi, típico... Y, por favor, el panfleto sobre el feminismo. Acaba siendo igual que el machismo pero a la inversa. No son mejores las mujeres. Ni por muy guay que sea tu novia. No. Las hay buenas y las hay malas, como los hombres. Y es un problema tan simple, de tan fácil solución que, o eres estúpido o nos crees tontas, sin darte cuenta. Serás muy inteligente, pero ahí "te la ha metido" tu parienta, pero bien. No eres peor que ella, no tienes por qué hacer todo lo que quiere. Sobre todo si hablamos de posturas tan extremas. Te creía con más personalidad. Un chico tan "viajado", con tanto mundo. No entiendo cómo caes en esas supercherías. ¿Ves?, ya hablo como tú. ¿Por qué?... Todo lo malo se pega. - Él estaba tumbado boca arriba en la cama de la habitación donde tuvieron que esconderse. La cabeza colgaba por fuera, creía que así le llegaba más sangre a la cabeza y pensaba mejor. Ella se cansó de discutir y se tumbó a su lado. Sin acercarse mucho, que todavía tenía su dignidad...
- Puede que tengas razón. Quizá toda la fama me haya hecho más inseguro. No puedo dejar de plantearme si todo esto me lo merezco, si no estaré haciendo el ridículo. Y me apego a lo único que sé que me conoce más allá de todas estas ínfulas y banalidades.
- No por eso ella es mejor que tú.
- Puede que sí. Aquí estoy, compartiendo cama con otra mujer. Ella no lo haría.
- ¡Eh!, que compartamos cama no significa que mezclemos fluidos... Y tú no sabes qué ha hecho ella o ha dejado de hacer. Y claro que no lo haría...a ella le gustan los hombres...
- Ya me porté mal con ella otras veces. Soy poeta, qué quieres. Ya lo decía Platón y Walt Whitman. Estamos condenados a amar la belleza. - Después de un silencio incómodo volvió la cabeza para mirarla. Acercó la mano para acariciar su cuello y el dedo quedó prendido en el latido del corazón que a ella se le agitaba. Sujetándola por la cintura la volteó, ahora estaban frente a frente, a menos de un palmo de distancia. Sentían cerca el brotar de sus alientos. Y las respiraciones cada más aceleradas.
Entonces apareció una niña de la nada, corriendo, gritando.
-¡Que viene, mirad, mirad!. - Y señaló un rincón oscuro de la habitación. Se fijaron y poco a poco fue apareciendo a sus ojos una bola de pelo enorme, con ojos sanguinolentos y manos y pies diminutos. Saltaron a esconderse y el monstruo se avalanzó tras ellos. Él logró entrar en un dormitorio contiguo y cerrar la puerta segundos antes de que la bola alargase sus diminutas manos para cogerle. Ella daba vueltas por la habitación, sola con el monstruo, sin encontrar refugio posible. Por unos momentos le despistó al hacerle creer que se había metido en otro cuarto distinto, minutos que aprovechó para acercarse a la habitación donde estaba él. Abrió la puerta y le vio escribiendo sentado encima de la cama, muy concentrado. No tuvo que preguntarle nada. Supo que el monstruo no les iba a hacer nada. Y que él estaba escribiendo sobre ella.

3.3.09

Encantador de plazas

Me perseguía Medusa. Bailaban en el aire las serpientes de su pelo, volaba a doble zancada y yo corría todo lo que mis pies me dejaban pero ahí estaba su aliento siempre, a un milímetro de mis tacones. Logré adentrarme en una plaza grande llena de gente. Se veían plumas, hombres de pelo largo y chistera, mujeres haciendo sonar trompetillas, conos de papel en las cabezas, tambores, una niña metida en una bola de cristal, gritos... "Mi tragedia es que soy guapa, la gente no sabe qué es eso, siempre me quieren meter mano y es un horror", "pues ponte gafas culo botella y aparato, ya verás cómo se te quitan tus problemas". La mayoría se apartaban asustados y otros tantos enfadados. Hasta que dí con una sonrisa y una perilla rojiza . Tan poco me lo esperaba que, por una décima de segundo, me dejó parada. Pero ahí estaban de nuevo los silbidos de las cien serpientes en mi nuca y de nuevo eché a correr. Al rato me percaté que algo había detenido a la Medusa. No sentía su aliento pestilente ni el crujido de las escamas cerca. Aproveché para tomar aire e intentar ocultarme en uno de los grupos. Una mujer de unos 50 años vestida de zíngara tocaba la pandereta en el centro y un hombre de su edad, con evidente peluquín, alargaba una boina a los asistentes para que le echaran dinero. Su cara me sonaba pero no me dí cuenta hasta que se acercó. Era Alberto. Vino a España porque en su país no se hacía gratis la operación de corazón que necesitaba para vivir. Me acompañó en el hospital, me alegró los días, con su ternura, una dulzura increíble, no sólo por el acento, su bondad y resignación frente a todo lo que le pasaba. En su país era de una de las familias más acomodadas, pero perdió todo en un negocio y cuando llegó aquí ya no podía volver a su tierra. Trabajó en lo que pudo, conductor de autobús, kiosquero... Y ahora pidiendo... Cuando lo tuve cerca no supe qué decirle, tal era mi congoja de verle así (siempre es triste la verdad, precisamente porque no tiene remedio...). Fue él quien me abrazó sonriendo y me dijo que se alegraba mucho de verme. Por un breve momento me miró fijamente, como el pintor cuando observa el progreso de su cuadro, y me volvió a abrazar. Todavía me está abrazando.

26.2.09

Qué hacer con un sueño muerto (interrogantes sin interrogación)

Qué hacer con un sueño muerto en nuestras manos. Lo devolvemos a su dueño. Hacemos una escultura con él. O lo enterramos entre el gato del vecino y el panteón familiar.
Os aconsejo hacer de él una escultura. Una cosa tan tonta como un sueño con entrecejo, convertido en estatua, es respetado. Algunos tienen la suerte de convertirse en inmortales. Incluso hay gente tan estúpida que llegan a admirar a los autores estúpidos de esas estatuas estúpidas. Estos son los más peligrosos. No sólo se creen la pamplina del arte, veneran sueños de otros que ellos mismos tienen todos los días, despiertos y dormidos, solos o acompañados.
Si parece que un sueño se mueve, sólo hay una posible solución...rematémosle. Sí, no os escandalicéis. Si un sueño hace amago de querer vivir, hay que asesinarlo sin pena. Como se levante nos cogerá del cuello, apretará sus largas manos hasta dejarnos sin respiración y, en ese momento, cuando creamos ver el fin de todo, nos abandonará. Y entonces lo echaréis de menos, lo buscaréis, pues os daréis cuenta en el vértigo del estrangulamiento que os sentísteis vivos como nunca. Pero no os engañéis. El sueño sólo quiere evitar que cada amanecer sea vuestro, son patente suya, y espera sobre todas las cosas que un día te levantes, te veas sin él y maldigas cada segundo en el que no sientes sus correosas manos por tu cuello implorante.
Pero si un sueño te contagia su enfermedad y no puedes evitar hacer el loco cantando por la calle, sonreirle al que te ha hecho la mayor faena de los últimos tiempos o reir a carcajada limpia con el humorísta que no soportas, ah, amigo, entonces el muerto eres tú. Te creerás feliz por unos instantes, instante, siempre instante. Y cuando más confiado estés, se te acercará, te mirará a los ojos fijamente y reconocerá impune y cruelmente, con esa boca pequeña y fina de los taimados, que es sólo una mentira de tu imaginación, sin ningún tipo de utilidad o belleza, y te dejará para siempre.
Aún así, ahí estás tú, tonto redomado, para adoptar otro sueño moribundo que pase por ahí necesitado de tus atenciones. Al fin y al cabo, son tan tiernos, coloridos y vibrantes...

14.2.09

Tres enamorados en San Valentín¡¡

Ayer fue el mejor día de los enamorados de toda mi vida. Nada menos que tres me declararon su amor. No está mal, ¿no?. El primero es moreno, me ayuda en mi trabajo y me adora. Una vez, sin querer, le levanté la voz y él, tan poco acostumbrado a malas formas mías, se puso a llorar. Le abracé, le conté un chiste y volvimos a ser los cómplices de siempre. Me escribió una carta en la que decía que me quería mucho. El otro es más chiquito, muy infantil. No tiene padre y sólo busca que le traten bien. Cuando alguien le hace caso y le habla, se calma, se abraza a ti y le viene el sueño de la felicidad. Y el último... ¿qué os voy a decir del último?. Es más inteligente que nadie, escribe todos los nombres de sus compañeros en la pizarra. Lee a Teo, conoce a Tchaikovski y se sube en las mesas chillando que es el rey. Y tiene una debilidad. Yo. Me persigue, hace todo lo que hago, va donde voy o se sienta mirando al suelo mientras espera que le haga caso... Esta semana estaba pachucho, le cogí en brazos y le pregunté si estaba malito. Se me abraza al cuello, me mira con ojos llorosos y mejillas encendidas por la fiebre y me dice que no, muy serio. Ni juega con los demás ni le gusta hacer otra cosa que no sea estar conmigo. Se engancha a mi pantalón, sin exigencias, y le llevo allí donde voy, como un broche. Hasta que, al final, ya con menos trabajo, pasa sus bracitos por mi cuello, recuesta la cabeza en el hombro y me mira.




Beautiful love, you're all a mystery
Beautiful love, what have you done to me?
I was contented 'till you came along
Thrilling, my soul with your song

Beautiful love, you're all a mystery
Beautiful love, what have you done to me?
I was contented 'till you came along
will my dreams come true

Beautiful love,I've roamed your paradise
Searching for love, my dreams to realise
Reaching for heaven,depending on you
Beautiful love,will my dreams come true