Tengo estos huesos hechos a las penas
y a las cavilaciones estas sienes:
pena que vas, cavilación que vienes
como el mar de la playa a las arenas.
Como el mar de la playa a las arenas,
voy en este naufragio de vaivenes,
por una noche oscura de sartenes
redondas, pobres, tristes y morenas.
Nadie me salvará de este naufragio
si no es tu amor, la tabla que procuro,
si no es tu voz, el norte que pretendo.
Eludiendo por eso el mal presagio
de que ni en ti siquiera habré seguro,
voy entre pena y pena sonriendo.
Miguel Hernández
La mañana
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La mañana pasa ligera, con ese aire de quien tiene tiempo para todo y, sin
embargo, nunca se queda. Entra en casa, descorre las cortinas, pone
claridad so...
Hace 1 día

3 comentarios:
El amor como tabla de salvación existencial.
Una grande de verdad...
El de las lecturas placenteras.
Hola!
Me gusta este blog y seguiré con interés los posts. Cuando tenga mas tiempo comentaré.
Espero que en algún momento puedas darte una vuelta por el mio
Con un saludo celeste,
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