20.10.05

Es buena persona

Es un camarero con blusa blanca renegrida, calva brillante de sudor, y labios montados uno encima de otro. Siempre que entramos repite la retahíla de todos los días. Tú, tostada con jamón, café, la rubia un cola-cao...Y grito desesperada ¡no!, hoy he desayu...Da igual, tampoco está tan mal repetir tostadita. ¡Carmen, una entera en la mesa de ahí, falta el café del señor, la de antes era sin mantequilla!. La pobrecita Carmen tiene un collarín, hace dos días tuvo un accidente. Nunca ríe, es pequeña y delgadita y va corriendo de un lado para otro persiguiendo las órdenes del jefe. Cuando puedas te cobras. No, no puedo, sólo cobra él, yo no puedo coger el dinero. Va bene, italiano, va bene, ya va. Carmen, ponle un cortado al cabrón ese...a...el cliente de allí. Y la chiquitita encollarinada lleva con cara de susto el desayuno al...cliente de allí. Carmen, ponle sólo una gota que está trabajando. Usté, lleva todo el día bebiendo, yastá bien, ¿no?. Errr, mmmmm, sip, sip. Cuando parece que no hace nada...es que no nos habremos fijado bien. Encorvado corta jamón, encorvado seca las copas, y con pasos cortos y acelerados nubla las paredes de la barra del bar. Carmen, el otro día no estabas, me preocupé por ti. No, es que no me tocaba. Se turnan para trabajar, además de ella, un cubano, y una rumana. Son tres ayudantes contratados, un inmigrante sin papeles, una ex-prostituta (o eso dice) y una heroinómana. Carmen, ¿y os hace trabajar mucho?. Y con una sonrisa dice, sí, es muy exigente, pero es buena persona, es buena persona.

17.10.05

Los reyes magos existen

Muerto, dentro de su tumba, sólo pensaba en cómo descansar. Boca arriba le dolía el coxis. Y de lado...de lado era imposible, no podía moverse. Pero un día asomó la cara el fantasma de Campanilla y le preguntó: ¿porqué no te puedes mover?, yo llevo siglos volando y sobrevolando el mundo y estoy tan muerta como tú. De fondo se escuchó la voz de un niño, casi bebé que, medio balbuceando, les respondió: Campanilla, a tí te mueve la fantasía, los sueños. A él nadie lo sueña, nadie lo incluye en sus historias, ya murió y es sólo eso, un cadáver. Pero entonces, ¿porqué hablo?, ¿porqué pienso?, preguntó el esqueleto. Campanilla bajó la cabeza y se fue, dejándole sólo con el silencio. No lo entiendo, mis hijos se reían cuando les contaba cuentos todas las noches, les gustaba lo que les decía. No lo entiendo. Hizo un esfuerzo por moverse, pero no lograba arrancar un solo gesto a su maltrecha osamenta. Y recordó que un día, una tarde oscura por la lluvia, jugando con sus hijos les confesó: los reyes magos no existen, el amor es una falacia, todos nos creemos mejores que los demás y la única forma de serlo realmente es no creer en historias, saber y conocer qué tenemos alrededor objetivamente, sin mentiras. Y en un instante se dio cuenta de lo equivocado que estaba, lo difícil que le hubiera sido creer en su situación actual. Sólo hay un medio de salir de aquí. No soy nadie, soy un esqueleto, no tengo ni carne. Pero voy a ver lo que hay fuera. Tengo una tabla de pino encima, quiero romperla, la estoy rompiendo, se está rompiendo, veo un rayo de luz por la fisura, el rayo se hace más y más grande, la luz lo inunda todo, la madera estalla, mis huesos se encarnan y...estoy fuera.

15.10.05

El nacimiento de una pasión


Sucedió hace poco. Un arquitecto fue a tasar una casa en un pueblo pequeñito del campo. Le abrió la puerta una mujer de unos cincuenta años y ojillos afilados. Le ayudaba a coger el metro para medir las paredes y, mientras, le contaba su vida. Estaba toda la casa llena de fotos, tuvieron que apartar una mesita con unas treinta imágenes de sus hijos, familiares y...Felipe González. Vaya, parece que usted vota al PP, ¿no?. Uy, no mientas al diablo. Felipe en la moncloa, con sus hijos, con los hijos de ella...Mira, a mis hijos les dejo total libertad para todo, menos a la hora de votar. El que no vote al PSOE no entra en esta casa.
Resulta que su abuelo era alcalde del pueblo en la segunda república. La república. El único momento de la historia en el que las prostitutas estaban reguladas sanitariamente. Era un oficio legal. El único momento en el que se hacían congresos internacionales como de psiquiatría, psicología, medicina, que no se han vuelto a hacer en España. Llegó la guerra civil al pueblo, los nacionales arrestaron al alcalde y a 26 personas más, acusadas de "antipatriotas". Los colocaron en fila en las paredes del cementerio local y, uno por uno, los fusilaron. En casa de su nieta no se sabe de política, no son entendidos en la actualidad económica. Pero su abuelo fue fusilado por los fascistas. Y, claro, Felipe es un hombre muy atractivo.

13.10.05

El vacío

Se despertó con prisas, se puso las zapatillas a tientas y quitó el despertador. El pasillo estaba oscuro, encendió la luz del baño y se dispuso a lavarse la cara. Se enjabonó y esperó ver su cara llena de espuma. Pero no vió nada. No se sorprendió, sería la luz, el sueño, un efecto óptico... Pero no. Simplemente no se veía. El mosquito aplastado, las gotas secas, el polvo adherido, la pared del fondo. Pero su cara no. Las piernas le empezaron a temblar, tocó el espejo, tocó su rostro, todo en su sitio, pero nada. Salió del cuarto, cogió el teléfono, eran las seis de la mañana, lo volvió a colgar. Estaba sólo, necesitaba notar algún tacto, se acarició el brazo, el hombro, y vió que estaba helado. Sentado en la cama se balanceó, abrazado a sí mismo y esperó. Volvió al baño, no se atrevió a mirar, primero rozó el espejo, notó que sus dedos sí los veía y se fue acercando poco a poco. Le pareció ver un mechón de pelo, pero se sobrecogió y dió un salto hacia atrás. No sería tan valiente nunca. Se rindió. Bajó el espejo, lo dejó tirado en el suelo y con un martillo lo hizo trozos. Nunca más.

11.10.05

Letra: Bob Dylan. Dibujo: Miles Davis


"Regreso antes de que la lluvia empiece a caer,
caminaré hasta lo más hondo del bosque más abrupto y sombrío,
donde la gente es mucha, toda con las manos vacías,
donde las bolas de veneno inundan las aguas,
donde el hogar del valle parece una sucia y húmeda prisión,
donde el rostro del verdugo está siempre bien tapado,
donde el hambre es odiosa, donde las almas están olvidadas,
donde el color el negro y el número nada,
y lo diré, y lo pensaré, y lo hablaré, y lo respiraré,
y lo mostraré desde la montaña para que todas las almas lo vean,
y luego me asentaré en el océano hasta que comience a hundirme,
pero, antes de cantarla, me aprenderé bien mi canción,
y es que es fuerte, muy fuerte,
es muy fuerte la lluvia que va a descargarse".

10.10.05

Néstor I, la "vonela"

Me estará esperando en la puerta de la facultad. Me sonreirá y se acercará avergonzado y con media voz me dirá hola. Me entrarán ganas de abrazarlo, de besarlo, pero sólo responderé a su sonrisa y le preguntaré ¿qué haces?. Nada, aqui, esperándote. Y...¿qué hacemos?. Me dirá que vayamos a su piso, yo le diré que no, que ya basta, que todos los días no. Sólo tenemos una vida, dentro de poco no podrás hacerlo más. Da igual, vamos al cine, o a una cafetería, o....hay más alternativas, ¿no?. ¿qué pasa, no quieres estar conmigo?...Acababan en su dormitorio, cómo no. Con el edredón de coches de época, el armario abierto de par en par a todas horas, la colonia S3 en la mesa, y todo lo demás tirado por el suelo. Una vez encontró un euro entre pelusones, dentro de un zapato un boli, y un preservativo rodeado de lanas. Un poster de cuatro chicos afeminados metiendo mano a una chica vestida de hombre. Otro de un mar que se cuela por la puerta de una casa. La cama nunca estaba hecha, el polvo servía de alfombra, los zapatos se guardaban debajo de la cama, pares y pares, y la ropa se mostraba como si fuese una exposición en el armario abierto. La cama era más antigua que ellos, creo, y chirriaba que parecía que estaban matando a un cerdo. Así que una noche decidieron poner el colchón en el suelo. No les fue mal... Se dió con la pata de la mesa en la cabeza, él se casi-rompió un dedo del pie al darse una patada con la puerta del armario, pisaron el cenicero más de diez veces, perdieron como viente calcetines, medias y otras prendas que, siendo pequeño el cuarto, todavía no han aparecido, quizá se hayan desintegrado en el polvo...

Declaración de intenciones

No soy el mejor en nada, ni me interesa demostrarlo. Pero con que hubiese uno, sólo un lector habitual que tenga como rutina leer lo que escribo, por identificación o curiosidad, da igual, sólo con eso me daría la literatura todo lo que pido. Algo parecido a lo que ha pasado con la página web que he hecho para mi asociación de mayores. Ha escrito un muchacho joven de Colombia dándonos las gracias por la ayuda que ha encontrado en ella. Tiene una madre con Alzheimer, la cuida él sólo, y los ejercicios de memoria y los consejos de mi página le han sacado de más de un apuro. Gracias a ti por darme la oportunidad de que una creación mía haya servido de algo.

7.10.05

Querer vivir

Las baldosas del suelo son romboédricas, en línea, ordenadas. Pisa una, y la siguiente no. Algunos de los más importantes no los puede pisar, toca azulejo impar. Todo queda atrás, todo se sobrepasa, se va hacia delante en una especie de ceguera adaptativa, de automatismo de máquina rudimentaria. Adelante, adelante. ¿Qué más da que esa esté más desgastada?. Da igual. Sigue adelante, si te paras el suelo se convertirá en monstruo. Quiere pararse, saber qué es un monstruo, mirarle a los ojos y morirse sabiendo cómo es su mirada, morirse habiéndolo enfrentado. Pero las piernas le empiezan a temblar, se mueve algo neblinoso ahí abajo, y sale corriendo de nuevo hacia delante, de dos en dos baldosas. Se dice que eso es ser cobarde, que cada uno nace para ser lo que quiere ser, por lo menos no morirse sin intentarlo. Se para de nuevo, no quiere mirar a sus pies, la excusa de que hace lo que tiene que hacer, pero sabe que hasta que no mire no será lo que busca. Seguirá siendo mediocre, seguirá siendo lo que nunca ha querido ser, y lo que es peor, consciente de que está haciendo justamente lo que no quiere hacer. Mira de soslayo el azulejo en el que el destino le ha hecho pararse. ¿Es más bonito, tiene algo de especial, de raro respecto a las demás?. Pues parece que no. Pero otra vez la tierra se mueve, se marea y emborrona. Esta vez, le ha sorprendido, no sabe porqué, es nuevo. No cae en la cuenta de qué es todo ese terremoto psicodélico. Todo se envuelve de brumas rojizas y blancas, de imágenes perdidas, recordadas y olvidadas. Todo lo ha visto ya, pero no se ve a él mismo. Después de toda una vida centrado en su persona, ahora no se ve. Ve a su madre, bella y suave como siempre, a su padre, grande, misterioso y seguro. Lo ve a él, a su mirada. A la pintada que hizo en el patio de su colegio, el moratón de la pierna que no se fue nunca y el dardo invisible que le borró de aquí...

5.10.05

Indefensión aprendida

Vendía pañuelos en el semáforo de la esquina. No debía de tener más de doce años. ¡Nena, sos linda vos!. Lo encontraba todas las mañanas, si hacía calor sudando, cuando llovía empapado y en invierno tiritando. Espiaba descaradamente a los que pasaban, y si se percataba de que le miraban bajaba la cabeza. Una mañana iba con prisas y se me cayó un libro. Antes de darme cuenta fue disparado hacia el, lo cogío y me lo alargó. Toma, me dijo con una sonrisa que no le cabía en la cara. Gracias. De nada, nena, ¿cómo te llamas?. Silvia, ¿y tú?. Pedro, Pedro de Arozamena e Iturralde. Vaya nombre más largo, ¿no?. Sí, por lo menos me sobra algo, apellido, jaja. Un loco del volante pasó rozándole y le chilló, niñato, vete a tu tierra. Salió corriendo hacia la acera y se despidió con ojos tristes. Miré sus ojos brillantes y su carita sucia y no supe qué hacer ni qué se podía hacer...y me fui. Al día siguiente estaba en el mismo sitio pero ya no sonreía. Hola, nena. Hola, ¿ya no te acuerdas de cómo me llamo?. No, no me dejan. ¿Cómo que no te dejan?, ¿quién?. No me dejan, no me dejan. Chau, nena, semáforo en verde. Pensando en ello todo el día no logré llegar a ninguna respuesta, así que, inquieta, decidí esperar a la mañana siguiente. No tenía que pasar ese día por ahí, pero igual fui. Desde lejos no estaba, me acerqué y vi el semáforo desierto. Busqué con la mirada y en un rincón de la acera había una caja en la que estaban guardados con mimo unos pañuelos y en una línea blanca del paso de cebra brillaba una mancha.

4.10.05

Cuando un recuerdo se escapa

Y un día, de repente, se le escapó el recuerdo. Se vió sólo aburrido de buscar, cansado de recordar para vivir. No soy ningún Néstor, quiero una vida, que se llame como tal. Redonda y fuera de ti. No se acordaba ya de lo que había pasado, sólo sabía que había pasado. Y que fue feliz. El único momento en su vida que, en presente y futuro, denominó "feliz". Se fue su cara, su olor, su tacto (lo que más le dolió perder), y se quedó resignado a la insatisfacción, a los términos medios, los ocios tapa-penas y las resacas de no pensar en más. Todo fue un paréntesis entre retóricas asqueadas de vivir, un oasis entre tanta muerte (tanta vida, demasiada vida, para tanto muerto). Y ver que luego solo queda esto, el papel en blanco, el hueco de los rincones, las paredes que vigilan, las conversaciones románticas con el perro, las puestas de sol odiosas, los amaneceres sin pilas, el sexo "este techo necesita una pinturita" y el tiempo contado hacia atrás. Y, sobre todo, la extrañeza de darse cuenta de que había olvidado, de que un día, de repente, se le escapó el recuerdo. De que estaba sólo aburrido de buscar, cansado de recordar para vivir...

3.10.05

Clase de informática 1: El chat

Han Solo: Rosa, ¿me lees?.
Luar: Holaaaaaa a todos.
Han Solo: Sólo tienes que escribir y darle a enviar.
Potroski: Hola¡. Rosaaa, escribe ya.
Han Solo: Luarita, hay que ver la chica que te has puesto en la foto.
Luar: Guapa, eh?
Han Solo: más provo, más provo...
Luar: Profe, un poco más de seriedad, por favor, que voy a pensar mal.
Han Solo: Voy a abrir un privado, para que sepáis lo que es. El privado se lo hago a...
Han Solo: Hola, ¿cómo estás?
Luar: esperándote.
Han Solo: ¿Porqué?
Luar: No has dicho que me ibas a abrir no se que?
Han Solo: ¿Yo??????. Ojalá.
Luar: jajaja
Han Solo: Rosa, ¿no escribes nada?, ¿sabes cómo es?
Potroski: Nada de secretitos, eh?
Huria: estoy?
Luar: bienvenida por fin, Rosa¡
Han Solo: Rosa eeees el cristal desde el que lo miraaaaaas
Potroski: una rosa es una rosaaaaa
Luar: There is something in the air tonight, the stars are bright...Fernando...
Han Solo: Tú sí que brillas con luz propia...
Huria: no entiendo estoooooo
Han Solo: ¿Vemos el chat en parejas?, ¿os apetece?.
Luar: What ever you say, profe.
Huria: no, vamonos que es tarde.
Potroski: Sí, eso vamonos.
Han Solo: Nos vamos, se terminó el chat...

1.10.05

Hands like yours


Qué manos más increíbles, no había visto nunca unas manos tan hermosas, tan grandes, rodearían mi cabeza como si fuese una mísera pelota de tenis. Dedos larguísimos, piel brillante y suave, y una alianza de oro en el dedo anular de la derecha.
-¿Luisa, tú crees en que hay algo más allá?.
-Yo sí, no sé si Dios, pero ahí arriba hay algo superior, sólo hay que darse cuenta de las señales.
-Pues yo no, como Santo Tomás, hasta que no toque no lo creo.
-Yo siempre he confiado en que hay una vida inteligente además de la nuestra, por pura probabilidad, la cantidad de galaxias que hay, tiene que darse un planeta con condiciones parecidas al del nuestro.
-(Pues yo creo en tus manos, solas, sin tí, en su belleza, no puedo dejar de mirarlas). Yo estoy de acuerdo con Fernando en que no existe algo hasta que no se vea, soy agnóstica y no creyente, mi cabeza me dice eso, pero mi corazón cree en una sola cosa, en que hay señales, como dice Luisa, puedo pensar que es mentira, pero yo prefiero ver mi vida como un conjunto de casualidades, de azar, de signos que sí pueden decir algo, aunque sea hacer mi historia más bonita. Esto nos pone las condiciones para que pasen o no determinadas cosas, y ¿porqué precisamente de esa manera y no de otra?. (Qué sorpresa me he llevado hoy nada más verte, íbamos vestidos igual, y creo que tú también te has sorprendido, blusas de rayas y pantalones vaqueros, más arreglados que el resto de los días por ser el último, y tus manos, ahí).
- Sí, vamos, que yo te he conocido por algo, que estaba programado, que significa algo lo que estamos hablando ahora ¿no?.
-(Pues sí, tu blusa, tus manos, tu nombre...Fernando...). Pues...puede ser...
-Eso es como los adivinos que dicen que leen tu destino y cómo es el mundo rozando unas manos , así ¿no?.
-(Quién fuese tu mano derecha para acariciar así la izquierda...Manos, ¿ha dicho manos?, ¿saber el destino por unas manos?, ¿y no significa esto nada?, ¿tampoco tu nombre, el de mayores connotaciones para mi?, ¿el verte de milagro, el estar aqui no sé porqué?, ¿el calambrazo de placer cuando me rozas?...). Pues sí, es parecido, pero yo elijo sentir que mi vida tiene "cierta magia", además, hay casualidades que no se explican por una mera coincidencia, ¿no crees?. Una vez es azar, dos intención, y más es el destino...

29.9.05

La chica de un solo capítulo



Era una chica de un solo capítulo de libro. Su situación era que salía enrollada en una toalla a abrir la puerta a unos albañiles alemanes, en Colonia, el primer día de su llegada de la España cañí. En la primera página sube a un apartamento sin llaves, tendría que haber estado ahí dos horas antes para que el portero (rubio, joven y de ojos azules, no como los porteros españoles, gordos, calvos, y desganados) le hubiese podido abrir su habitación. Y allí estaba, en medio de las doce de la noche, con todas las puertas cerradas y dentro de un portal que tampoco la dejaba irse. No es justo, soy la chica del capítulo, quiero que me esté esperando alguien, quiero una cama calentita para mi sola (o no), quiero que el libro no me deje aqui tirada, sin saber qué hacer, no es justo, tú, que estás escribiendo, tienes que buscarme algo, tú me has creado, tú me lo solucionas...
Está bien. Una puerta se abre a su lado, sale un chico rumano que habla a la perfección alemán e inglés. Le pregunta que qué le pasa, e informado de su situación la deja pasar la noche en su piso, al lado de su dormitorio, le hace una cena vegetariana y de nouveau cocine y se duermen. Pero es demasiado atractivo, esto no se hace, ahora no me atrevo a mover un dedo. Eso ya lo tienes que hacer tú, estoy resfriada y la historia la continúas sola, eres de un solo capítulo, como no te lo inventes tú, ya no hay más. Pero un personaje no hace nada que no le mande el autor. ¿Estás segura?...

27.9.05

Preguntas

La idea es crear una historia interactiva, de todos. Aunque no creo que haya gente para tanto. Lo intentaré de todas formas. ¿Cúal es tu pregunta favorita?. Después de pensar y darle vueltas a la gran tontería me acuerdo de las más utilizadas y más inútiles, ¿no nos damos cuenta de que el hecho de decirlas es lo que hace imposible ninguna respuesta?. Léase: ¿me quieres o me amas?, ¿lo que veo es casualidad o es que me buscas?, ¿qué estás dispuesto a hacer por lo que quieres?...Y tantas otras, en las que el género humano demuestra sus siglos de entrenamiento en la estupidez cotidiana. Pero yo le tengo especial predilección a una: ¿quién eres?. La más hueca de todas, pero con unas connotaciones únicas. Qué quieres de mi, cuántos minutos del día te paso por la mente, dónde estarás ahora y luego...todas esas y más que se reúnen en un: quiero conocerte más, deseo conocerte más, en todos los sentidos y formas, hasta cansarme de ti, hasta aburrirme de saberte. Y la única en la que nadie, nadie, contesta.

25.9.05

Frío

Era de noche y todo estaba teñido de fulgores de ultratumba de luna llena. Él estaba enfrente de ella, etéreo y negro de nube. Ella dormía un sueño similar a lo que había. Las sábanas blancas formaban ríos de oscuridad inquieta e insomnio. Abrió los ojos y lo vió. Lejano a dos escasos metros, de contornos diluídos y un viento frío de escarcha. Se fue un día para estar más cerca de sí mismo y se perdió, la perdió, murió. Ella quedó paralítica de corazón para arriba, bajó la cabeza y en visión túnel siguió para siempre los raíles de la vía, sin mirar atrás. Hasta que le vió de nuevo. Orgulloso y ebrio de sí mismo, como siempre, pero intocable, helado y con algo íntimo roto. Se acercó lentamente, aviso de muerte, le cogió el pelo, se lo estiró, con la cabeza hacia atrás olió su aliento, de vida y sangre y la mordió. Sin chillidos y en movimientos reflejos la arrinconó en la pared, la sujetó las muñecas y se pegó a ella. Sentía su pecho en las costillas, la desvistió sin un gesto, sin un reproche. Su cuello seguía terso, la misma vena silbeante de siempre, el mismo olor suyo, propio, penetrante y como de alimento. Pero se encontró frente a frente con su mirada, atávica y de luto, culpabilizadora y culpable, de carne y tumba. Recordó que él solía ser orgulloso, recordó que tenía la obligación de demostrar que estaba ebrio de sí mismo y decidió que no debía estar ahí, volver al nicho, sin poder robarle parte de su vida, sin poder dejar su imagen en esa cama de nido gastado, con ella, sin poder evitar que su piel en descomposición tuviese su cara y su nombre para toda la eternidad.

21.9.05

Literatura funcional, barata y a contracorriente desde una ventana

En la montaña mágica no podía más que recordar mi muerte en Venecia, hace poco tiempo. Hace más años me sentí como el joven Törless haciendo juego de abalorios. Supe lo bonito que era el amor, hasta en lo más crudo del crudo invierno en cumbres borrascosas y sin la ayuda de Jane Eyre, a la que nunca creí. Me enamoré de Julian Sorel y lloré en los hombros de Wherter. Supe que todo era cuestión de afinidades electivas y que siempre guardaría el centeno con Holden Caulfield. Pero empezé a vislumbrar que todo crimen tiene su castigo y que por muchas vidas que pasen seguirá poniéndome los pelos de punta las vías de un tren, sobre todo si está parada una mujer de negro mirándolas fijamente.

18.9.05

Encargo

"No me des tregua, no me perdones nunca. Hostígame en la sangre, que cada cosa cruel sea tú que vuelves. ¡No me dejes dormir, no me des paz! Entonces ganaré mi reino, naceré lentamente. No me pierdas como una música fácil, no seas caricia ni guante; tállame como un sílex, desespérame. Guarda tu amor humano, tu sonrisa, tu pelo. Dálos. Ven a mí con tu cólera seca de fósforos y escamas. Grita. Vomítame arena en la boca, rómpeme las fauces. No me importa ignorarte en pleno día, saber que juegas cara al sol y al hombre. Compártelo. Yo te pido la cruel ceremonia del tajo, lo que nadie te pide: las espinas hasta el hueso. Arráncame esta cara infame, oblígame a gritar al fin mi verdadero nombre".

16.9.05

España

En plena guerra civil mi abuela escondió en el desván de su casa a uno de las brigadas rojas con un cura. Se hicieron todos amigos. En las montañas del sistema central otra mujer iba en burro a llevar de comer a los makis, o partisanos de la república, escondiéndose de la guardia civil. Era mi bisabuela. Y en su pueblo creció un chico que tocaba el clarinete desde pequeño. Mi padre. Un día fue a una aldea de al lado a tocar con la banda pasodobles y marchas de semana santa. Estaba todo el pueblo escuchándoles. La plaza de toros prefabricada en la que estaban empezó a crujir. La banda siguió tocando con un ojo en la partitura y otro en el suelo. Los crujidos eran ahora un bamboleo, dejaron los pasodobles y empezaron los chillidos...Todo se vino abajo, niños, ancianos, trompetas, gorras y gradas. Y el chico en el suelo miró desesperado a su tío, éste le sonrió y le dijo: "No llores ni tengas pena, que si se rompió el bombo aún queda la berenjena".

(Bombo: tambor grande
Berenjena: con lo que se golpea el tambor grande)

15.9.05

Último discurso de Allende. Para no olvidar.

(El primer 11-S. 11 de Septiembre de 1973)

"Seguramente, ésta será la última oportunidad en que pueda dirigirme a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las antenas de radio Magallanes. Mis palabras no tienen amargura sino decepción. Que sean ellas un castigo moral para quienes han traicionado su juramento: soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino, que se ha autodesignado comandante de la Armada, más el señor Mendoza, general rastrero que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al Gobierno, y que también se ha autodenominado Director general de carabineros. Ante estos hechos sólo me cabe decir a los trabajadores: ¡No voy a renunciar!
Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad al pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que hemos entregado a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente. Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.
Trabajadores de mi patria: quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley, y así lo hizo. En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección: el capital foráneo, el imperialismo, unidos a la reacción crearon el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara el general Schneider y reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará esperando con mano ajena, reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.
Me dirijo a ustedes, sobre todo a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas que siguieron trabajando contra la sedición auspiciada por los colegios profesionales, colegios clasistas que defendieron también las ventajas de una sociedad capitalista.
Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron y entregaron su alegría y su espíritu de lucha. Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos, porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente; en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando las vías férreas, destruyendo lo oleoductos y los gaseoductos, frente al silencio de quienes tenían la obligación de proceder.
Estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz ya no llegará a ustedes. No importa. La seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal con la patria.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza de que mi sacrificio no será en vano, tengo la certeza de que, por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición."

14.9.05

Bestialidad en mi bemol mayor

-¿No me decíais que se apellidaba Bovera?.
- No, papá, le llamamos así por cosas como que chupa los caramelos en la caja y luego nos la ofrece. O nos llama por el apellido y a la pizarra le llama encerado. O también engañalosas porque su cojera es tipo baile de Georgie Dan (voy a la izquierda, no, mierda, se me ha olvidado algo a la derecha).
- Ya decía yo que no me contestaba...

- Sigue, sigue, ahí, noooo, un poco a la derecha, sí, sí, eso,eeeeeeeso, mmmmmmm, qué bien, qué bien, ay, ay,sí Juan, sí......errrrr, digo..... Jose, qué bien... Jose....Coff,coff.

-Creo que he madurado, lo he pasado mal y he cambiado, aunque no te lo creas.
- ¿Y porqué hacías lo que hacías?
- No sé, era un niñato egoísta. Pero he cambiado, de verdad.
- Me alegro. ¿Y con las mujeres qué?
- Estoy saliendo con una que me quiere mucho, he decidido no ser más infiel, en todo caso contigo.... Pienso mucho en ti, de hecho he compuesto una poesía, ¿quieres que te la lea?.
- Bueno
- Marisa, Montse, Celia, Silvia... Miro la luna y veo vuestras caras en la noche...
- Vale, me he hecho una idea....

- Mira, vengo para decirte que no quiero salir contigo. Me gusta otra. Lo siento, pero es así.
- Joder, que putada. No te conozco, ni me gustas, pero en fín, que guarrada...
Cuando soy libre para ser como quiero hay escándalo general. Qué mal acostumbrada está la gente... Cada minuto entreno para la sorpresa, y estreno cuentos. Tiene que coger agarrados al cinturón, sino la caída será muy dura. Pero no encuentro respuesta a esa locura, sólo lógica, racionalidad o intentos estructurados de ello. Lo que pasa es que eres aburrido, rancio que diría mi gato. Es peligroso jugar con tu propia sombra. Cogeré el sol y meteré un gol con él, aunque la luna me llame loca, aunque Dios me riña por prepotente. Pero esas nubes se pintan con una pincelada de barbaridad, con el fondo del tren de la bruja, el volumen de las borracheras y limpiando el cuadro de cobardía. ¿Quieres que te diga cómo?...

13.9.05

Aquellas pequeñas cosas

Uno se cree que los mató el tiempo y la ausencia, pero su tren vendió billete de ida y vuelta... Hoy he pasado por el solar abandonado con dos montañitas de arena de hace 7 años. Ahora es una iglesia. El sol lucía de la misma manera, pero ahora estaba sola intentando descubrir las diferencias y semejanzas. Mucho queda de todo eso, en realidad. Pero no soy la misma, me descubro admirando lo que viví como si no hubiese pasado, imposible incluso la posibilidad de que algo así pudiese pasar. Pero pasó. El olor no es el mismo que ese día, ahora no huele a salvaje, a hierba pisada o a arena, ahora no huele a nada. Llegué sucia, rebozada, no entiendo en qué momento di lugar a eso, aparté la conciencia y me dió igual pasar por el pueblo a las 8 de la mañana embadurnada de locura. Qué curioso, justo encima construyeron poco después una iglesia, con una cruz más grande que los dos montones de arena que fisgaron todo ese día.

9.9.05

El hombre de negro

Estaba en la discoteca una noche de primavera, el día de Saint Patrick (para mi empieza ese día, y de nuevo el ciclo). La música era más o menos insoportable, a veces creía que no tenían ni notas, que era algo así como un chillido de un extraterrestre mezclado con delfín. Veo que se me acerca un hombre joven de cuerpo fino vestido de negro entero. Joder, ya estamos con los moscones. Miro a mis compañeras, intento perderme pero sin dejarlas, sólo huir sutilmente. Cuando me doy cuenta de que se para, me mira y esboza una sonrisa. ¿Qué quiere éste?. No sé si sonreirle, lo cortés no quita lo valiente, o hacer que nos cambiemos de sitio para evitarle. Pero ya no está. Busco a ver si se hace el huidizo, pero nada, se fue. Quizá no quería acercarse y me he equivocado, quizá buscaba a sus amigos o...
-Hola...perdona... Sólo quiero decirte que me he fijado en ti desde lejos y no podía dejar de explicarte lo que pienso. Sé que lo mereces, no preguntes porqué. No he hecho nunca esto, pero es que hasta ahora no he visto unos ojos que brillen de esa manera. Tengo que decirte que eres especial, que sonríes y te mueves de una manera que es única. -Bueno, todos somos únicos. - Mira, alrededor de dónde estás se nota un aura de luz, no sé explicarte, bueno, dejo de darte la lata ya, sólo quiero decirte que por muchas cosas malas que te pasen o te hayan pasado piensa que una vez un chico de negro y completo desconocido te obligó a que siempre recordaras que eres especial. - Me sonrió y se fue. Diría todo eso para rellenar su cama esa noche, casi seguro, pero el cabrón...me hizo llorar.

7.9.05

El lector se convirtió en el libro; y la noche de verano era como el ser consciente del libro


Lo que nosotros llamábamos “cultura”, espíritu, alma, lo que teníamos por bello y por sagrado, ¿era todo un fantasma, muerto hace tiempo y tenido por auténtico y vivo solamente por un par de locos como nosotros?, ¿Habrá podido ser siempre una quimera y sólo una quimera eso por lo que tanto nos afanamos nosotros los locos?.
Esfumada e irreal allí estaba la pequeña iglesia. De pronto se me representó el suceso de la tarde, la enigmática puerta de arco ojival, con la enigmática placa encima, con las letras luminosas bailoteando burlescamente. ¿Qué decían sus inscripciones? “Entrada no para cualquiera” y “sólo para locos”. Examiné con la mirada la vieja tapia deseando íntimamente que el encanto volviese a empezar y la inscripción me invitara a mí, loco, y la pequeña puerta me dejara pasar. Allí quizás estuviera lo que yo anhelaba.
Surgiendo ante mí de una oscura bocacalle, me asustó un individuo, un solitario que se recogía tarde. Sobre los hombros llevaba un palo con un anuncio. A la luz del farol intenté leer su estandarte, pero iba oscilando, no podía descifrarse nada. Entonces le llamé y le rogué que me enseñara el anuncio. Se quedó parado y en aquel momento pude leer con letras vacilantes e inseguras: teatro mágico. Entrada no para cualquiera. Sólo para locos.
-Le he estado buscando a usted – grité radiante -. ¿Qué es ese teatro?, ¿dónde?, ¿cuándo es?.
-No es para cualquiera- dijo indiferente, con voz de sueño, y apretó el paso.
-Espere- le grité, corriendo tras él-. ¿Qué lleva usted en el bolsillo?.
Sin pararse, sacó un pequeño folleto y me lo alargó. Era un librillo mal impreso, en papel malo. Cuando me puse a leer, vi , con asombro y con la impresión de que de pronto se me abría de par en par la puerta del destino, el título en la cubierta de este folleto: Tratado del lobo estepario. No para cualquiera.

Hay que ser valiente para vivir

Para poder sonreir en esta vida hay que ser valiente, muy valiente. Enfrentar el dolor, sobreponerse al día a día y no huir. Pero vivir da miedo. Buscamos seguridad, que no nos hagan daño, saber qué nos vamos a encontrar. Entonces nos encerramos. Algunos huyen por medio de palabras y retóricas que ellos mismos no entienden, pero al utilizarlas altivas y pedantes se creen que les dan estatus de significado. Otros se refugian en su entorno más cercano para que no les tiemblen las piernas ante lo desconocido. O enarbolan la bandera de una causa justa y no hacen nada. Todo es miedo. Con los años que tengo he llegado a la conclusión de que ser valiente no es más que sonreir aún sin ganas e intentar no hacer daño incluso a costa de uno mismo, arriesgandose a hacer lo que uno quiere. Eso es todo. Y esto, hasta ahora, me ayuda a no tener miedo ( o a tener menos). Aunque todavía no sé si soy valiente.

6.9.05

¿Porqué lees esto?

¿Quiénes sois, si es que verdaderamente existís?. Un moreno ciclópeo antiguo coletero y actual Peter Pan, un hijo de su país de ojos achinados asqueado de que haya unas madres de la plaza de Mayo, otra con nombre de libro de Isabel Allende, otro la rayuela retórica, otro que no veo... Poco más. Supongo que quien bucea en las letras es porque espera encontrar algo y busca en el diccionario. Todos habremos pasado por momentos malos, por eso que llaman amor, por segundos que vuelan de felicidad y por soledad. Me pregunto qué podría decir que os alegrase un poco el día, pero hoy no estoy alegre. Me planteo escribiros algo bello (dicho en argentino que suena más hermoso) pero no soy capaz. Estoy hablando sola, a unas luces que salen de algo cuadrado, pensando en personas que no veo, que no conozco y quebrándome la cabeza para que esto sea especial, este día, esta vida, esta pena, este vacío, este optimismo sin fuerzas y esta voluntad de sonreir. Y sólo consigo esto.

5.9.05

Concierto desconcierto

Y si la vida es un sueño, como dijo algún navegante atribulado, prefiero el trapecio para verlas venir en movimiento.Voy viviendo a mi manera. Si conviene, regadlo, pa´ que crezca la higuera. Pa´ que crezca y de sombra, pa´ que dé sombra y frutos y muchas primaveras. Ante una hoguera que alimento con muebles de algún desalojo indecente, me caliento junto al Correcaminos, Rompetechos y otros colegas. En fin, buena gente. Somos gente ficticia. Náufragos urbanos. Perdidos, renegados, inadaptados,olvidados. Gente ficticia, gente fetén si el mundo fuese de cartulina. Caballeros de bombín gastado.Calcetín a rombos. De guante roto. De bufanda mugrienta en las húmedas noches de marzo. Como el lindo gatito fracasamos invariablemente para diversión del personal que nos mira de reojo. Y como el Coyote, nunca llegamos a la hora, ni al lugar, ni en el momento preciso. Manolo García

3.9.05

Si existe Dios tiene un sentido del humor muy negro

Si hubiesen tenido otra vida, en la siguiente reencarnación, se hubieran conocido. Pero ahora eran marginados y cada uno estaba en una línea de combate. Sin dinero para vislumbrar un futuro, ni para moverse de su chabola inmunda. Compartían los mismos deseos, los mismos sueños, en los que siempre volaban lejos de su lugar. A la misma hora del día, y ante el mismo sol se quedaban solos, acariciaban con sus dedos lo que quedaba de pared, y mirando al techo suspiraban sin encontrar una sola brisa de aliento. Imaginaban que huían, que tenían la misma vida de las películas, que se encontraban y que eran libres juntos.

2.9.05

Sexo gratis?

Chicho Terremoto es un niño bajito, gordo y travieso. No para de moverse y habla chillando. Su clase se ríe de él porque quiere jugar al baloncesto con su metro veinte, pero a él le da igual, sólo busca las bragas blancas de su amada Rosita. Se arrastra por los suelos disimulando que se le cayó el lápiz, o hace que se ata los cordones para descubrir los trazos blancos entre la tela de la falda de colegiala. Cuando Rosita se da cuenta estalla en ira, se le hinchan los carrillos, se pone roja y grita: "Chichoooooooo".
Pero los años pasan (por lo menos en el sueño del nene). Rosita tiene cintura de avispa y Chicho se ha convertido en un morenazo con grandes ojos negros de blusa y corbata. Pero no para todo pasa el tiempo. A su manera, el niño ya hombre sigue buscando desde el vértigo de su adultez las bragas de niña de Rosita, no le valen los tangas morados de ahora.

1.9.05

El último tango en París

Hace no mucho tiempo, cuando todavía era una "joven menor de 25", me encontré cara a cara con Marlon Brando moreno y de ojos azules.
-¿Quién eres?, ¿qué buscas?, ¿porqué yo?.
-No preguntes tanto, no sé ni cómo me llamo, respondo más a otros nombres, el de mi tío esquizofrénico, el de mi padre, que es el mío, el de mi primo que es duque...Llegamos al acuerdo de no preguntar, sin nombres, sin pasado.
-Sí...pero yo ya tengo tu historia. Aunque no digas nada te conozco, sé qué has vivido, qué deseos y dolores tienes.
-Si tú lo dices...
-Sé que eres como yo quiero, como busco, y prefiero no saber más, me daría cuenta de que todo eso es mentira y acabaría muerta, contigo.